Trump rompe con Zelenski y entrega las cartas a Putin

Trump rompe con Zelenski y entrega las cartas a Putin

Guerra en Europa

El presidente siempre mantuvo una relación conflictiva con su homólogo ucraniano, pero los acontecimientos de la última semana la han llevado a un punto de difícil retorno

En su primera reunión en la Casa Blanca, el 28 de febrero del 2025, el crupier Donald Trump dijo a Volodímir Zelenski que mostrara gratitud y no exigiera nada a Estados Unidos, pues no tenía “las cartas” en su guerra de resistencia contra la invasión rusa del 2022. Un año y medio después, ha entregado todos sus ases al enemigo, Vladimir Putin, a cambio de una inyección de diésel que quizás rebaje su precio de forma temporal, pero que posiblemente no sirva para revertir una hecatombe electoral republicana el 3 de noviembre.

Desde que salió expulsado de ese encuentro, regañado ante las cámaras por el vicepresidente J.D. Vance, el presidente ucraniano ha tratado de surfear las contradicciones, las manías y los arrebatos de su homólogo estadounidense. Para no enfurecer a su aliado, cambió el atuendo militar por el traje y sus reclamos por elogios en las sucesivas visitas al despacho oval: primero en compañía de sus aliados europeos, en octubre del 2025, y después en solitario, este julio, cuando se reunió por última vez con Trump antes de acudir al funeral del senador Lindsay Graham, uno de sus mayores aliados en el Capitolio.

Lee también

Javier de la Sotilla

Pero sus halagos a Trump, su apertura al diálogo con Putin, a una tregua energética o a convocar elecciones en caso de alto el fuego, entre otras concesiones, no han sido suficientes para que Moscú deje de bombardear Kyiv, ni para ganarse el apoyo del líder de la primera potencia mundial. En la última semana, se ha producido una ruptura total entre los dos mandatarios, después del traicionero acuerdo por el que EE.UU. comprará cientos de miles de toneladas de diésel a Rusia, que permitirán al Kremlin financiar su maquinaria de guerra.

Zelenski afirmó sentirse “traicionado” por su “socio fuerte”, que no solo lo culpó del precio de la energía por sus ataques a refinerías rusas y dijo a los ucranianos que deberían elegir otro líder, también ha retirado su apoyo en el campo de batalla: pausó súbitamente el intercambio de inteligencia y limitó la red de satélites Starlink, esencial para interceptar drones rusos, cuya velocidad todavía no se ha restablecido.

Lee también

La ayuda estadounidense sigue siendo fundamental para la resistencia ucraniana, la primera línea de defensa de una Europa amenazada por el avance ruso. Cuando Trump llegó a la Casa Blanca, EE.UU. dejó de donar armas y empezó a exigir a Kyiv y sus aliados occidentales que pagaran por ellas. Si su Administración va un paso más allá y suspende definitivamente su asistencia militar, Ucrania no tendrá a quién comprar los misiles interceptores Patriot, el único sistema al que tiene acceso para derribar misiles balísticos rusos, entre otro armamento.

El desprecio de Trump por Zelenski se remonta al 2019, cuando se negó a investigar a Biden en una llamada que propició el 'impeachment' del presidente

En realidad, el desprecio de Trump por Zelenski viene de lejos, como también su admiración por Putin. En julio del 2019, dos meses después de su elección como presidente de Ucrania, el neoyorkino lo llamó para pedirle que investigara interferencias del que sería su rival en las presidenciales, Joe Biden, y su hijo Hunter, que había trabajado en la empresa ucraniana de gas Burisma. En esa llamada, condicionó una ayuda militar de 391 millones de dólares aprobada en el Congreso a la apertura de esa investigación, algo que Zelenski rechazó.

Lee también

Los demócratas acusaron a Trump de usar su posición de poder para obtener información de un adversario político por parte de un gobierno extranjero, algo prohibido por la ley federal, y el escándalo desembocó en el primer juicio político (impeachment) al mandatario en el Capitolio.

Como entonces, las actuales discrepancias entre Trump y Zelenski se dan ahora en un contexto de elecciones, a las que el bando republicano llega con pocas probabilidades de mantener el Congreso, encargado de aprobar paquetes de asistencia militar. En este contexto, Trump busca en el líder ucraniano un chivo expiatorio al que responsabilizar del aumento de los precios de la energía, que han llevado al diésel a máximos históricos.

Lee también

Daniel R. Caruncho

Javier de la Sotilla

Sin embargo, ya han pasado casi cinco años de la invasión rusa de Ucrania –en la que, en todo caso, el agresor es Rusia– y el repunte de los precios durante este año no se debe únicamente a los ataques ucranianos contra refinerías rusas. Hay una clara correlación entre la guerra de Irán, que ha desencadenado en el bloqueo de Ormuz, y el encarecimiento de la gasolina.

Para anotarse un tanto electoral, Trump anunció la semana pasada que Ucrania y Rusia habían acordado un “alto el fuego energético”. Zelenski reaccionó sorprendido, afirmando ante los medios de comunicación que no conocía esta tregua, pero subrayando que estaba dispuesto a pactarla si Rusia accedía y si EE.UU. ofrecía garantías. Putin respondió al día siguiente con un nuevo bombardeo en Zaporiyia, que mató a 22 personas, incluidos cuatro niños. Pero, como ha hecho desde el principio del conflicto, Trump culpó a Zelenski por la falta de acuerdo.

A raíz del silencio del Kremlin sobre el alto el fuego y de las sucesivas traiciones de Trump en la última semana, Zelenski desafió el jueves la supuesta tregua y anunció que iba a reanudar sus ataques contra refinerías rusas: “Se acabó la restricción, hemos terminado”, dijo al periódico Financial Times. El jueves, Rusia informó de un ataque ucraniano con drones contra la refinería de Riazán, al sureste de Moscú.

En el último capítulo de la conflictiva relación entre Trump y Zelenski, el inquilino de la Casa Blanca calificó el retorno a las hostilidades de “vergüenza”, insistió en que están haciendo subir “el precio mundial del petróleo” y repitió una frase que ha pronunciado repetidamente en el último año y medio: “Me resulta más difícil tratar con Zelenski que con Putin”.

← Health