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Compone recogiendo la risa de la calle, le inspira Zadie Smith, riega las flores y va al pub, a pesar de ser la cantautora más premiada del año. Entre el pop y el nu soul, la artista le pone letra y música al amor puro
Un aire primaveral inunda la atmósfera cuando Olivia Dean (Londres, 1999) se sienta para esta conversación —que tuvo lugar el pasado mes de abril—. La cantautora está de muy buen humor. “Llevamos tres días de cielos azules, quizás el verano está a la vuelta de la esquina. Tengo muchas esperanzas”. Tiene motivos para sentirse ilusionada y aún más para estar orgullosa. A principios de este año ganó el Grammy a la mejor artista revelación y también se alzó con cuatro premios Brit, entre ellos el de Álbum del Año por The art of loving , un disco que incluye los pegadizos sencillos Nice to each other y So easy ( To fall in love ).
Durante la grabación del disco, Dean instaló un estudio y se rodeó de colaboradores cercanos, compartiendo tazas de té y copas de vino. Desde ese ambiente íntimo terminó el 2025 como artista invitada en la gira con entradas agotadas de Sabrina Carpenter. “Aquellos conciertos fueron una experiencia de aprendizaje increíble: observar cómo actúa, cómo conecta con el público, ver cómo funciona todo entre bastidores y cuánta gente hace falta para sacar adelante un espectáculo de ese nivel. Me dio la perspectiva perfecta sobre qué necesito hacer ahora”.
Su canción con Sam Fender ha batido un récord al permanecer 17 semanas consecutivas en el nº1 de las listas británicas
En este momento, sus miras están puestas en crear un espectáculo de esa misma envergadura para su gira mundial que ha llenado recintos como el O2 Arena de Londres durante seis noches. Es un salto enorme respecto al punto de partida de su meteórica carrera, que comenzó con un concierto en directo ante “quizás cuarenta personas”, recuerda, en un club de jazz en el 2017. Las expectativas, al igual que el número de fans que están deseando verla, siguen aumentando con cada tema que alcanza lo más alto de las listas —su canción con Sam Fender, Rein me in , acaba de batir un récord al permanecer 17 semanas consecutivas en el número uno de las listas británicas—, pero los nervios no entran en la ecuación para la cantante. “En realidad, siento que me he engañado a mí misma para pensar: ‘No estás nerviosa, solo estás muy emocionada’”, transmite sobre su presencia cuando actúa. “Además, muchas veces te pones nerviosa por las cosas porque te importan, porque quieres que salgan bien”.
¿Qué representan para usted todos esos premios en lo personal? ¿Cómo marcan el resto de su año?
Todo esto me da un poco de vergüenza (ríe), aunque al mismo tiempo resulta enormemente halagador. Es como una palmadita en la espalda. Sabía que había volcado mucho de mí en este álbum y es bonito que la gente te diga: “Te vemos, nos ha gustado lo que has hecho”. De cara al futuro, creo que voy a seguir por el mismo camino. Para mí, el verdadero indicador del éxito son los conciertos y las actuaciones en directo, así que intento no darle demasiadas vueltas a todo lo demás.
¿Por qué le da vergüenza?
Creo que es algo muy inglés: de repente toda la atención está puesta en ti. Pero a mí la atención solo me gusta cuando estoy cantando. Cuando me toca hablar, de repente pienso: ‘Qué vergüenza’ (ríe).
¿Qué pasa por su cabeza cuando actúa en un estadio grande, con decenas de miles de personas mirándole?
Que es un privilegio enorme y una sensación emocionante pensar: “Guau, mira cuánta gente se ha reunido aquí porque de alguna manera ha conectado con mi música”. Es difícil de asimilar porque, desde el escenario, lo único que ves son cuerpos y más cuerpos. Pero siempre acabas fijándote en algunas caras concretas. Cuando actúo, elijo una cara en cada rincón del recinto y canto como si me dirigiera a esas personas.
¡Seguro que a ellos les encanta!
No creo que tengan ni idea. Me ha pasado que, después de algún concierto, alguien me ha dicho: “Habría jurado que me estabas mirando a mí.” Y yo les respondo: “¡Pero si ni siquiera sabía que estabas aquí, babe !”
¿Cuál fue el momento más memorable del proceso de creación del álbum?
Siento que dentro de diez años echaré la vista atrás y pensaré: “Qué época tan mágica fue aquella”. Recuerdo especialmente un día con los productores Max Wolfgang y Bastian Langebaek, cuando escribimos I’ve seen it . Era primavera del 2025 y estábamos sentados en el jardín, con los pájaros cantando, una guitarra y una taza de té. Escribimos la canción en apenas una hora o una hora y media y después la grabamos. La primera vez que la escuché terminé llorando desconsoladamente porque nació de un momento de amor muy puro entre nosotros. También fue muy especial sentarnos a reconocer las distintas formas que puede adoptar el amor en la vida de los demás y condensarlas en poco más de dos minutos.
No puedes desconectarte de la atención constante”
¿De dónde saca la inspiración para las letras cuando escribe música?
Me encanta leer poesía y a veces me inspira el lenguaje que encuentro, pero, la mayoría de las veces, la inspiración surge de las conversaciones. Muchas de mis letras favoritas han nacido de conversaciones divertidas o incluso de una broma. Pienso: “Si eso me ha hecho reír a mí, escucharlo en una canción también me sacaría una sonrisa.” Me gustan los detalles concretos. Esas letras tan específicas que, a primera vista, podrían parecer poco identificables para la mayoría de la gente, en realidad suelen serlo, porque, al fin y al cabo, todos vivimos versiones muy parecidas de la vida. En el fondo, todos estamos pasando por experiencias bastante similares.
¿Diría que ha hecho algunos amigos en la industria?
Creo que este es un trabajo muy poco común, así que durante el último año me ha ayudado mucho hablar con otros artistas. Me ha dado una sensación de estabilidad, de poder preguntar: “¿Es normal que pase esto?” o “¿Qué haces tú cuando ocurre algo así?” Raye es una de las personas que me ha brindado un apoyo, unos consejos y una amistad increíbles. Su último álbum es genial; es una artista que define nuestra época. Y en Estados Unidos, Sabrina Carpenter fue una persona encantadora con la que hablar. También artistas como Ravyn Lenae o Lola Young. Hay muchas mujeres extraordinarias.
Entre las artistas que ha mencionado, todas hacen una música que sienten auténtica. ¿Por qué cree que la música británica está teniendo tanto éxito en todo el mundo en este momento?
Creo que en el Reino Unido hay mentes muy creativas. Es difícil tener perspectiva sobre uno mismo o sobre la época que te toca vivir y entender por qué está ocurriendo algo así. Quizás dentro de unos años pueda verlo con más claridad.
Ahora que el álbum lleva un tiempo publicado, ¿qué aprendió del proceso?
Me ha reafirmado en la importancia de no mirar constantemente a los lados cuando estoy creando y de centrarme únicamente en lo que estoy haciendo. En escuchar mi intuición para saber si lo que hago es realmente honesto y auténtico. Uno sabe cuándo algo le gusta de verdad: cuándo te hace ilusión grabar un videoclip para una canción o cuándo estás deseando hablar de ella y presentarla al público. Si en el fondo amas lo que haces, todo lo demás resulta mucho más sencillo; me ilusiona salir al escenario o hacer una entrevista porque disfruto de ello. He aprendido a recordarme que hay que amar lo que uno hace. No puede hacerse por obligación. Mientras te estés divirtiendo, todo irá bien.
¿Si mirara a la Olivia Dean de 16 años, llena de sueños e ilusiones, ¿qué consejo le daría?
Dios, tantas cosas… Sobre todo le diría que siga adelante. Puede que haya momentos en los que todo parezca incierto, en los que no sepas muy bien por qué estás haciendo lo que haces, en los que sientas que estás sacrificando muchas cosas o que esto ocupa demasiado espacio en tu vida, o incluso que la gente no entienda por qué te importa tanto. Pero si te importa tanto es por una razón, y al final todo ese esfuerzo dará sus frutos. Aguanta.
Planto flores, voy al pub; Hollywood no es mi mundo”
¿Cómo protege su sentido de identidad y su bienestar mental?
Puede que no suene muy romántico, pero soy una persona que ve esto como su trabajo. No siento que esté dentro de una especie de Hollywood. Me encanta mi trabajo: voy, lo hago y vuelvo a casa, donde tengo mi vida y soy una persona al margen de todo eso. Hace que para mí sea muy sencillo y que me sienta muy agradecida de poder hacerlo. Y luego, a veces, también agradezco volver a casa y dedicarme a otras cosas. Plantar flores en mi balcón, ir al pub con mis amigos o hacer cosas que está haciendo todo el mundo en Londres. Curiosamente, al mismo tiempo siento que llevo una vida bastante normal.
¿Qué le ha sorprendido del éxito?
A veces hace falta tiempo para adaptarse mentalmente. Aunque entre en la tienda de la esquina a comprar algo, sigo siendo Olivia Dean dentro de esa tienda, aunque yo sienta que nadie me está mirando. Cuando me pongo unas gafas, en mi cabeza me vuelvo invisible y pienso que nadie puede reconocerme, pero la realidad es que sigue siendo mi cara. Todavía me estoy acostumbrando a dejar de ser una persona anónima.
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Campo magnético
La dificultad de una letra reside en tomar una emoción compleja y hacerla comprensible sin simplificarla. En el caso de Olivia Dean, una estrella que lleva sus inspiraciones a flor de piel, consciente de que ocupa un lugar sobre los hombros de gigantes, esto resulta aún más complicado cuando la materia prima es el amor. Un tema tan universal que capturarlo sin domesticarlo puede ser todo un desafío. Para la cantautora, la lectura alimenta la escritura. Cuando Hattie Collins le preguntó además con quién sería su colaboración soñada, Dean se adentró en el terreno de la literatura: “Me gustaría hacer algo con Zadie Smith. No sé cómo sería, pero su escritura es tan evocadora y, cuando leo su obra, puedo imaginarlo todo”. Todo sobre el amor (Paidós), de bell hooks, fue otra inspiración para el último álbum de Dean, The art of loving . Dean ha explicado que el libro se convirtió en su biblia: una obra radical que cambió su perspectiva “sobre cómo amo y sobre cómo otras personas me han amado”. Dean asegura también que escribió partes del disco como respuesta a una exposición de la pintora Mickalene Thomas. Ambas fuentes de inspiración la llevaron a un a misma conclusión: “En el mundo de hoy necesitamos un poco más de cuidado y compasión entre nosotros. Vernos unos a otros como seres humanos completos, con toda una multitud de cosas ocurriendo en nuestras mentes. Creo que a veces pensamos que los demás son simplemente personajes en nuestra propia vida, y eso nos lleva a actuar sin cuidado”, que también compartió con Collins. La pregunta que Dean se negó a responder es porqué ella y sus compañeras británicas han triunfado tanto. No solo se trata de Raye, a quien Dean describe aquí como “una artista que define nuestra época”, sino de la constatación de una excelencia sostenida por mujeres negras en la industria inglesa. Nao, Cleo Sol y Jorja Smith son cantautoras que han alcanzado altas cotas gracias a sus voces profundas y letras cargadas de emoción. FKA Twigs y Tirzah han apostado por producciones hipnóticas y una presencia magnética sin renunciar a la belleza del mensaje. Mientras tanto, Little Simz podría ser, sencillamente, la mejor letrista del rap actual. No es responsabilidad de una artista afirmar porqué se ha convertido en un fenómeno, ni si su éxito tiene algo que ver con el del otro; la ola de talento británico lleva años creciendo con fuerza. En cualquier caso, Olivia Dean ha demostrado que sabe qué significa estar sobre los hombros de gigantes. Comprende también que ella misma ya forma parte de ellos.