
Alberto Núñez Feijóo terminó la campaña en las últimas elecciones generales en julio del 2023 con una apelación al voto útil. “Quiero gobernar sin chantajes ni ataduras”, dijo en Málaga, en alusión a Vox. Un gobierno de coalición con la formación de Santiago Abascal era la última de sus prioridades. Tres años después, el PP ha cambiado de estrategia y ha naturalizado los acuerdos con Vox. Hoy lo explica Javier Gallego en La Vanguardia . Núñez Feijóo y Abascal han llegado a la conclusión de que la política de confrontación que han mantenido siempre, y que fue especialmente agresiva en la campaña del 2023, fue uno de los elementos que permitieron a Pedro Sánchez lograr una mayoría alternativa. De alguna manera el discurso del PP contra Vox fue un bumerán contra las opciones del partido de Génova, ya que muchos electores temían la llegada de los de Abascal al gobierno de España.
Aprendida la lección, el PP ha dejado claro que su prioridad nacional es Vox. Que a Núñez Feijóo le encantaría gobernar en solitario, pero la voluntad de los electores, expresada de forma clara en las últimas elecciones en Extremadura, Aragón, Castilla-La Mancha y Andalucía, es la coalición entre ambos. Por tanto, la estrategia de los populares en los meses que quedan hasta las elecciones va a seguir siendo la de normalizar la relación con Vox y evitar el ruido. Sobre todo, eso: trasladar una imagen de armonía entre ambas formaciones, exenta de tensiones. Por ello, el PP ha aceptado las condiciones impuestas por Vox, como la prioridad nacional en materia de inmigración, y ha evitado una repetición electoral en las cuatro comunidades donde se ha votado este año.
Es más, Feijóo ha desistido de atraer a su partido a los dirigentes díscolos o expulsados de Vox, como Iván Espinosa de los Monteros o Javier Ortega Smith, para no enturbiar la buena relación existente hoy con Abascal. Es la misma estrategia seguida por el PPE en Europa: nada de cordones sanitarios y esfuerzo de seducción para atraer a la extrema derecha hacia el pacto. Veremos si la luna de miel entre PP y Vox se mantiene en el tiempo. Este es otro de los argumentos que esgrime Sánchez para alargar la legislatura todo lo que pueda.