
Atención personalizada
El área de Oncología del Hospital Sanitas CIMA combina prevención, diagnóstico avanzado, tecnología, tratamientos de última generación y una visión profundamente humana de la medicina
Cada día que pasa, la medicina está más cerca de ganarle la batalla al cáncer. La atención oncológica ha experimentado una transformación extraordinaria durante la última década. Los avances en prevención, diagnóstico precoz, genética, medicina de precisión, inmunoterapia, radioterapia y terapias dirigidas permiten hoy ofrecer tratamientos más eficaces, más personalizados y con un menor impacto sobre la calidad de vida de los pacientes.
Ante un proceso oncológico, la persona debe estar en el centro de todo. No se trata únicamente de tratar un cáncer, sino de acompañar a una persona con cáncer. La relación médico-paciente, la accesibilidad, el acompañamiento emocional, el control de síntomas y la toma compartida de decisiones son elementos fundamentales en este contexto complicado. Hay que cuidarlos.
En los próximos años, veremos también una implantación progresiva del cribado de cáncer de pulmón en poblaciones de riesgo”
El modelo de atención oncológica del Hospital Sanitas CIMA se basa en una visión integral del cáncer, acompañando al paciente desde la prevención y el diagnóstico hasta el tratamiento y seguimiento de la enfermedad, con una atención centrada en la persona y no únicamente en la enfermedad. Además, el cáncer es una enfermedad tan compleja que requiere la participación coordinada de múltiples especialistas: un enfoque multidisciplinar que permita ofrecer una visión global de cada paciente y diseñar estrategias terapéuticas individualizadas. En Sanitas CIMA, los pacientes son evaluados de forma conjunta por profesionales de distintas disciplinas médicas y quirúrgicas: oncología médica, oncología radioterápica, cirugía, radiología, anatomía patológica, genética y otras especialidades implicadas en cada caso.
La herramienta que salva vidas
La prevención y el diagnóstico precoz continúan siendo las herramientas más eficaces para reducir la mortalidad por cáncer. “Hoy sabemos que una proporción importante de casos podría evitarse al reducir factores de riesgo y aplicar estrategias preventivas basadas en evidencia. No fumar, reducir el consumo de alcohol, mantener un peso saludable, hacer ejercicio de forma regular, protegerse de la radiación solar, vacunarse frente al papilomavirus humano o la hepatitis B, cuando está indicado, y limitar exposiciones ambientales. Y, cuando el tumor ya ha aparecido, detectarlo pronto cambia radicalmente el pronóstico”, explica el Dr. Santiago Viteri, jefe de servicio de la Unidad de Oncología del Hospital Sanitas CIMA.
La detección precoz combina tres cosas: reconocer síntomas persistentes o cambios anómalos, acceder con rapidez a las pruebas diagnósticas adecuadas y llegar ágilmente al tratamiento. “Además, los programas de cribado han demostrado reducir la mortalidad en determinados tumores, como el cáncer de mama, colorrectal o cérvix. En los próximos años, veremos también una implantación progresiva del cribado de cáncer de pulmón en poblaciones de riesgo, una estrategia con potencial para diagnosticar tumores en fases más tempranas y potencialmente curables”, matiza el doctor.
Por todo esto, Sanitas CIMA promueve estrategias orientadas a la identificación de factores de riesgo, la adopción de hábitos de vida saludables y la realización de programas de detección precoz que permitan diagnosticar la enfermedad en fases iniciales, cuando las posibilidades de curación son mayores. La educación sanitaria y la concienciación de la población constituyen elementos fundamentales para avanzar hacia una oncología cada vez más preventiva y menos reactiva.
Por otro lado, la identificación de síndromes hereditarios de predisposición al cáncer permite establecer estrategias personalizadas de prevención y seguimiento tanto para los pacientes como para sus familiares. La Unidad de Consejo Genético de Sanitas CIMA ofrece una valoración especializada del riesgo hereditario y facilita el acceso a estudios genéticos cuando están indicados, permitiendo adoptar medidas preventivas y programas de vigilancia adaptados a cada situación individual.
Un diagnóstico preciso
Para poder seleccionar el tratamiento más adecuado en cada momento de la enfermedad de un paciente, la oncología moderna requiere conocer en profundidad las características biológicas de cada tumor. Para ello, Sanitas CIMA incorpora herramientas diagnósticas avanzadas que permiten analizar tanto el tejido tumoral como biomarcadores presentes en la sangre mediante técnicas de biopsia líquida.
“La biopsia líquida consiste en buscar información del tumor en una muestra de sangre o, en determinados casos, en otros fluidos biológicos. No buscamos “cáncer” de forma genérica, sino biomarcadores específicos que pueden tener valor diagnóstico, pronóstico o terapéutico”, explica el jefe de servicio de la Unidad de Oncología. “Es una herramienta clave de la medicina de precisión. Nos permite identificar alteraciones moleculares específicas que pueden determinar qué tratamiento tiene más probabilidades de funcionar en cada paciente. También puede ayudarnos a detectar mecanismos de resistencia que aparecen durante la evolución de la enfermedad y que nos obligan a adaptar la estrategia terapéutica”, añade.
Gracias a estos avances, cada vez más pacientes pueden beneficiarse de terapias dirigidas diseñadas para actuar sobre alteraciones moleculares concretas, responsables del desarrollo y crecimiento tumoral. Junto a ellas, la inmunoterapia forma parte de una nueva generación de tratamientos cada vez más personalizados y eficaces. Esta última ha supuesto uno de los mayores avances de la oncología moderna y ha cambiado el pronóstico de numerosos tipos de cáncer, ya que potencia la capacidad del sistema inmunitario para reconocer y combatir las células tumorales.
Tratamientos avanzados
“En algunos pacientes hemos pasado de considerar determinados tumores como enfermedades de evolución rápida a conseguir respuestas duraderas y supervivencias prolongadas durante años. Aunque no todos los pacientes se benefician por igual, la inmunoterapia ha cambiado la historia natural de varios tipos de cáncer. Además, estamos asistiendo a una nueva generación de tratamientos inmunológicos que incluyen vacunas terapéuticas, terapias celulares y combinaciones cada vez más sofisticadas, lo que probablemente ampliará aún más su impacto en los próximos años”, desgrana el doctor Viteri.
El Hospital Sanitas CIMA diseña planes de tratamientos individualizados
Los avances tecnológicos han transformado también el tratamiento radioterápico. Las técnicas actuales permiten administrar tratamientos cada vez más precisos, concentrando la dosis sobre el tumor y minimizando la irradiación de los tejidos sanos circundantes. “El mensaje importante es que la radioterapia cura en muchos escenarios, permite conservar órganos y funciones, y cada vez se integra mejor con cirugía, quimioterapia, hormonoterapia e inmunoterapia. Además, la incorporación de técnicas como la radioterapia estereotáxica permite administrar dosis muy altas con una precisión extraordinaria en pocas sesiones, consiguiendo excelentes resultados tanto en tumores localizados como en determinadas situaciones de enfermedad metastásica”, explica el doctor.
La oncología moderna va mucho más allá de tratar un tipo concreto de cáncer. Por eso, en el Hospital Sanitas CIMA entienden que cada paciente es único y que las decisiones terapéuticas deben adaptarse tanto a las características biológicas de la enfermedad como a las circunstancias individuales de cada persona. El hospital diseña planes de tratamientos individualizados.
“La oncología actual avanza hacia una medicina cada vez más personalizada. Ya no tratamos únicamente un tipo de cáncer, sino a una persona concreta, teniendo en cuenta las características moleculares de su tumor, su estado de salud, sus preferencias y sus objetivos. La tecnología, la investigación y la humanización de la asistencia deben avanzar juntas”, subraya Viteri.
Dos aliados contra el cáncer
La evidencia científica ha demostrado que el ejercicio físico y una adecuada nutrición desempeñan un papel fundamental antes, durante y después del tratamiento del cáncer. La atención oncológica moderna debe contemplar, no solo el tratamiento específico del tumor, sino también intervenciones orientadas a optimizar el estado general del paciente y promover hábitos de vida saludables.
“El objetivo no es solo vivir más, sino también vivir mejor, preservar la funcionalidad y mantener la calidad de vida durante todo el proceso. Por ello, cada vez trabajamos más con equipos multidisciplinares que incluyen nutricionistas, fisioterapeutas, especialistas en ejercicio físico y profesionales de apoyo psicooncológico, capaces de adaptar las recomendaciones a las necesidades concretas de cada paciente”, asegura el jefe de servicio de la Unidad de Oncología del Hospital Sanitas CIMA.