
A un día del estreno de la película
La autora de 'El infinito en un junco' analiza el poder del clásico de Homero, 3.000 años después
A la espera de poder ver la película de Christopher Nolan una vez se estrene este viernes, Irene Vallejo –la autora de El infinito en un junco– habla, en conversación telefónica, sobre la fascinación que sigue ejerciendo La Odisea, 3000 años después.
¿Se esperaba tanta expectación?
A mí realmente me ha sorprendido toda la polémica que está envolviendo la película antes de su estreno y lo visceral que es la gente contra los cambios que, presuntamente, ha decidido Christopher Nolan ejercer sobre el argumento original. Esto es como los niños cuando les lees cuentos antes de dormir, que te exigen la versión literal y, como cambies una palabra, se enfadan. Me ha sorprendido que la gente parezca sentir que su identidad está amenazada o agredida por ciertos cambios en el argumento de la Odisea.
Casi como si fuera un libro sagrado.
Es curioso porque en el mismo mundo antiguo nunca tuvieron ese concepto de libro sagrado, no había algo parecido a una Biblia. Seguramente lo más próximo fueron la Ilíada y la Odisea, pero no había ninguna clase sacerdotal que velase por la interpretación de los textos, ni esa sensación de que no se pudiera cambiar nada. De hecho, hay mitos y obras literarias posteriores que dan una visión muy distinta, por ejemplo, de Odiseo de la que nos da Homero. No tuvieron ningún problema autores posteriores en convertirlo en un personaje mucho más oscuro. Hay tragedias de Sófocles y Eurípides donde Odiseo es oportunista, manipulador, oscuro, mentiroso, alguien que busca cumplir sus objetivos sin reparar en los daños que causa a los demás. Incluso hay versiones del mito donde Penélope no fue fiel durante los años de ausencia de Odiseo. Ellos tenían mucha libertad jugando con los mitos y transformándolos y contando otras versiones. Da la sensación de que ahora somos más exigentes que los propios griegos antiguos.
A usted la Odisea se la contaba su padre por la noche ¿verdad?
Mi primer encuentro no fue con la Odisea de Homero, sino con la Odisea que mi padre me narraba con sus propias palabras, porque no estaba leyendo el libro, lo recordaba y me contaba las historias de los lotófagos, las sirenas, Circe, Calipso, Nausicaa... Yo era muy pequeña, tendría entre 3 y 4 años. El detonante de todo fue una serie de dibujos animados que había en la televisión, que era un Ulises galáctico.
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Yo veía esa serie y mi padre me dijo: ‘¡Pero ese no es el verdadero Ulises’. ‘¿Y ¿quién es el verdadero Ulises?’. Y entonces empezó, noche tras noche, a contarme aventuras de la Odisea y yo estaba convencida de que se la inventaba él, o sea, que mi padre era el autor de la Odisea. No fui consciente de que era un clásico, a mí me fascinó la historia por sí misma, caí en las redes del relato, de las palabras, del viaje, de los personajes, de las aventuras.
De todos los temas que hay en ese libro ¿alguno nos habla especialmente a las personas del 2026?
Odiseo, Ulises, es un héroe más ambiguo que los de la Ilíada. Entre los dos poemas, hay una gran diferencia, la mayoría de especialistas piensan que pertenecen a dos épocas diferentes. El de la Ilíada es un mundo muy condensado, sucede en unos pocos días de combate en la guerra de Troya, y todo está regido por la ira, el apetito de honor, la batalla, el deseo de gloria. Fue la gran obra literaria de la antigüedad, preferían la Ilíada sobre la Odisea. Pero nosotros hoy conectamos mejor con la Odisea porque es un mundo mucho más abierto. Es la historia de un viaje con aventuras, con peligros, con muchos personajes, algunos fantásticos, otros reales. Aparecen mujeres, mendigos, el porquero, los aedos, o sea, los juglares que contaban historias... Tiene una humanidad mucho más variada, hay distintos puntos de vista, una idea más perspectivista del mundo. Tiene también su parte humorística incluso, con momentos un poco ridículos como cuando llega Odiseo a la isla de Nausicaa, que está desnudo, totalmente, y lo encuentran las chicas de esa guisa. Y el personaje de Odiseo es un seductor, un gran narrador de historias, un hombre astuto con muchos recursos, con mucha labia, siempre se le ocurren ideas para salir de las dificultades. Ese tipo de héroe encaja más con nuestra mentalidad, un héroe que está tratando de sobrevivir, no de conquistar la gloria, y que siente la nostalgia, que es algo muy contemporáneo, de volver a Ítaca, pero también se entretiene por el camino con sus aventuras, sus asuntos eróticos con Circe, con Calipso... Y es una gran aventura. Está constantemente afrontando dificultades y peligros, llegando a islas desconocidas e inexploradas, perdiéndose, intentando encontrar de nuevo el camino. Eso como metáfora se parece más a nuestra percepción del mundo, ¿no? De los obstáculos, de las dificultades, de lo que hay que vencer, las tentaciones, los deseos... No es una casualidad que Joyce escogiera para su Ulises a este personaje, volviéndolo quizá un poquito más ridículo todavía, más apaleado, pero jugando con esa idea del viaje, las peripecias, los tropiezos. Es un hombre que lo pierde todo en el camino. Y tiene que estar constantemente reconstruyéndose y saliendo adelante. De hecho, hay un momento muy bonito en el que Homero dice que Odiseo habla con su propio corazón y como que se da ánimos a sí mismo y se dice: “Venga corazón, resiste”. Es la primera vez en la historia de la literatura, dicen los expertos, que aparece este recurso, tan contemporáneo.
También ha cambiado la interpretación que hacemos de los personajes. Penélope se ha visto en una época como el ejemplo de mujer fiel y abnegada, ahora se ve como mujer empoderada.
Totalmente, esto es la historia de la literatura, cada generación vuelve a contar los mismos relatos adaptados a sus propias necesidades, a su sed de sentido. Borges decía que los temas literarios son cinco o seis, los estamos siempre reelaborando pero con otro lenguaje, otras inquietudes, otro punto de vista. La Odisea es, en algún sentido, una corrección de la Ilíada. En la Ilíada a Aquiles le advierten de que en la guerra de Troya va a morir joven, va a conseguir grandes hazañas y va a vivir siempre en el recuerdo de la gente, y él decide hacerlo. En la Odisea los personajes ya no se mueven por la gloria, aman más la vida, y hay un momento en el que Odiseo baja a los infiernos y se encuentra con Aquiles. Y Aquiles le dice que se ha arrepentido y que ya le gustaría estar vivo, que no le importa nada ser el guerrero más glorioso y ser el rey del mundo de los muertos, que preferiría volver a la Tierra aunque fuera como labriego a las órdenes de otro.
¿Pudo ser Homero una mujer?
Esa es la tesis de un escritor decimonónico llamado Samuel Butler, que dio origen a una novela de Robert Graves que se llamaba La hija de Homero. Esto no afecta a la Ilíada, solo a la Odisea. En el fondo, Homero es un gran misterio y la autoría de estos dos poemas también, vienen de la época oral, tampoco son libros en el sentido estricto porque no se pusieron por escrito hasta mucho tiempo después. Butler, un filólogo victoriano, se quedó con la sensación de que había algo distinto en la trama, en la construcción de los personajes, en ese sentido del humor o de la transgresión. Y entonces se le ocurrió que hubiera sido escrito por una princesa siciliana muy joven que se representó a sí misma en el personaje de Nausicaa. O, por ejemplo, el personaje de Circe, que es la bruja, no está tratado de acuerdo a los prejuicios habituales, es una mujer seductora, poderosa, que deja irse a Odiseo e incluso le ayuda. No es la mujer perversa y posesiva. Todo eso le hizo pensar que había allí la mirada de una mujer, pura conjetura porque no hay ninguna prueba.
'Troya' hizo muchísimos cambios sobre la Ilíada: argumentales y hasta de estética, con ese Brad Pitt hipermusculado que responde a nuestro ideal hoy de gimnasio y tabletas, pero no a la estética griega”
¿Y qué espera de Nolan?
No creo que haya que ser estrictamente obedientes. Lo importante es si las desobediencias son interesantes. Por ejemplo, la película con la que la gente ahora asocia el mundo homérico, Troya , la de Brad Pitt, hizo muchísimos cambios sobre la Ilíada: argumentales y hasta de estética, con ese Brad Pitt hipermusculado que responde a nuestro ideal hoy de gimnasio y tabletas, pero no a la estética griega. Y luego París sobrevive, muere Menelao, Helena no vuelve a casa con su marido sino que se queda con el amante, París, se cambió el argumento en aspectos muy esenciales.
No hubo tanta polémica entonces...
No eran cosas que afectasen tanto a las guerras culturales como las que están hoy en juego. Homero y los griegos forman parte esencial de lo que entendemos como civilización occidental e importa qué hacemos con los grandes mitos que sostienen ciertas ideas sobre lo que es Occidente y su identidad. Al final todo esto quiere decir que, a pesar de que todo el mundo nos dice que los clásicos ya no importan, pues parece que sí, que es algo que a mucha gente le incumbe.
¿Qué otros cambios del argumento de la Odisea podemos destacar?
Nikos Kazantzakis escribió en los años 30 una Odisea que es la historia de Ulises después de la Odisea, una secuela. Ulises no se queda en casa, en Ítaca, sino que vuelve a salir de viaje, no parece que la rutina hogareña le acabase de satisfacer. Sale porque tiene que hacer un desagravio al dios Poseidón y tiene otra nueva misión, como los viejos vaqueros. Bueno, también hay una historia muy graciosa en la propia mitología griega: Odiseo, además de Telémaco, que es su hijo con Penélope, ha tenido uno también con Circe. Y al morir, se entrecruzan: Penélope se casa con el hijo que tuvo Odiseo con Circe, y Circe se casa con Telémaco.
¿Algún otro aspecto que quiera destacar?
Es el origen no solo de la novela, sino del género fantástico, muchas veces se relaciona con los cuentos de Simbad el Marino. Y hay algo muy interesante, todas esas aventuras fantasiosas de Odiseo no las cuenta el narrador, las cuenta el propio Odiseo en la isla de los feacios. Entonces, en el fondo, nunca sabemos si se las está inventando o no. O sea, quiero decir, eso es su versión y sabemos que es un mentiroso redomado. Porque en la Odisea está constantemente mintiendo. Les miente hasta a los dioses, que se le presentan con forma humana.