
Cumbre en París
Diez países, entre ellos España, se coordinarán para desarrollar sistemas que protejan el continente
Europa ha dado este lunes un nuevo paso para defenderse de manera autónoma, sin tanta dependencia de Estados Unidos. Durante una cumbre en París, diez países, entre ellos España, han lanzado “la coalición contra los misiles balísticos”, de vocación “puramente defensiva”, destinada a desarrollar en común o al menos a coordinar los esfuerzos para dotarse de sistemas que sirvan para protegerse de ataques como los que efectúa Rusia contra Ucrania.
En un encuentro previo a la reunión de la Coalición de Voluntarios para Ucrania, construida para garantizar el alto el fuego en cuanto se firme, los líderes de Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, Noruega, España, Suecia, el Reino Unido y Ucrania acordaron “trabajar sin descanso para desarrollar una capacidad antibalística”.
El plan no es renunciar a sistemas que ya están operativos, como las baterías de antimisiles Patriot estadounidenses (que pueden fabricarse en otros países con licencia), sino complementarlos y ampliarlos con otras soluciones europeas, como la francoitaliana SAMP/T, ya desplegada en Ucrania y de la que se trabaja en una versión mejorada. También existe otro sistema diseñado en Alemania. En todos los casos se tomará en cuenta la valiosa experiencia y los conocimientos de Ucrania en la materia. El objetivo final es una defensa balística europea robusta e integrada.
“Pensamos que la protección de Europa necesita una solución global, sobre la forma de una arquitectura integrada de defensa antimisil, a fin de disuadir y de neutralizar las futuras amenazas de misiles, desarrollada gracias a un esfuerzo colectivo, a la apertura tecnológica y a una cooperación industrial de confianza”, se afirma en un comunicado. Los diez firmantes sostienen que “esta acción no está orientada contra ningún pueblo, sino en defensa del nuestro”, aunque obviamente la agresiva Rusia de Putin ha sido el desencadenante del proyecto. La coalición inicial se declara “abierta a otras naciones que comparten sus principios y sus objetivos”. En un principio llama la atención la ausencia de Polonia.
Ucrania comprará 16 cazas Rafale franceses y fabricará bajo licencia bombas guiadas y misiles de crucero
Francia, por boca del presidente Macron, confirmó la compra por Ucrania de 16 cazabombarderos Rafale -operativos a partir de 2028 y 2029-, de baterías de misiles antibalísticos SAMP/T de nueva generación y radares. Asimismo, París otorgará licencias para que Kyiv pueda construir en su territorio bombas guiadas AASM, misiles antiaéreos Aster 30 y misiles de crucero Scalp.
El pulso de la defensa antimisiles recuerda, salvando las distancias y el contexto geopolítico, el que se libró en los años ochenta del siglo pasado, en plena guerra fría, cuando hubo un gran debate en la OTAN -y manifestacciones pacifistas masivas- previo a la instalación de misiles nucleares estadounidenses de alcance intermedio, los Cruise y Perhing-2, bautizados como “euromisiles”, para hacer frente a los SS-20 que ya había desplegado la Unión Soviética en sus países satélites del Pacto de Varsovia y que apuntaban a Europa. Ahora, la amenaza de misiles balísticos de alcance intermedio como el Oreshnik, capaz de llevar carga nuclear, rompe de nuevo el equilibrio estratégico, somete a Europa a un eventual chantaje ruso y la obliga a reaccionar.
Días antes de esta cumbre de París, fuentes del Elíseo indicaron que había que aprovechar el impulso de los últimos éxitos militares de Ucrania frente a Rusia (los ataques continuos a refinerías y petroleros) y también el hecho de que, en la reunión del G-7 de Évian-les-Bains y en la cumbre de la OTAN en Turquía se había producido una “reconvergencia” entre los aliados, sobre todo por una actitud más cooperadora de Donald Trump y favorable a Ucrania. En la Coalición de Voluntarios participan ahora 37 países. Los últimos en incorporarse han sido Moldavia y Macedonia del Norte. La mayoría son europeos, pero también están Canada, Japón, Australia y Nueva Zelanda.
Macron corroboró este análisis en la rueda de prensa final y destacó que “las dificultades se acumulan para Rusia, en el frente militar y económico”. También aludió a la ronda número 21 de sanciones contra Moscú, cada vez más extensas y dolorosas.
El todavía primer ministro británico, Keir Starmer, recordó que los planes operativos para el despliegue de la fuerza multinacional para Ucrania, bajo liderazgo de Londres y París, están ya listos y podrían ponerse en práctica “en cuestión de días”. Macron había dicho anteriormente que esta fuerza comenzaría a realizar ejercicios en los próximos meses en países vecinos de Ucrania. El canciller alemán, Friedrich Merz, se refirió igualmente a los progresos de Ucrania en la guerra y las importantes decisiones tomadas para ayudarla todavía más, aunque hizo una puntualización importante: el objetivo no es prolongar la guerra sino poner fin lo antes posible al derramamiento de sangre. Su mensaje a Rusia fue que “es hora de venir a la mesa de negociación”.
Macron, que apura sus últimos meses de mandato antes de dejar el Elíseo, acelera la agencia internacional y el esfuerzo a favor de Ucrania en particular, todo ello en un contexto de fortalecimiento del pilar europeo de la Alianza. De ahí que para el desfile de mañana se haya escogido el lema del “despertar estratégico europeo” y se haya invitado a 500 militares de países socios, también un pequeño pero simbólico contingente ucraniano.
Rusia habla de “coalición de belicistas” e “ilusos” que no la doblegarán
Desde Moscú, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó a los reunidos en París de “coalición de belicistas”. “Se engañan profundamente sobre la posibilidad de infligir una derrota estratégica a nuestro país -añadió Peskov-. Por lo tanto, son una coalición de ilusos y de instigadores de la guerra”.
Discurso a los militares
Macron: “Estamos listos para el precio en sangre”
En su discurso a las fuerzas armadas francesas, la víspera de la FiestaNacional y del desfile en los Campos Elíseos, Emmanuel Macron dijo ayer que Europa “se está convirtiendo en una potencia”, deseosa de paz “pero dispuesta a combatir y a pagar el precio en sangre, si hace falta,” para defender la libertad y la ley. El presidente francés aseguró lamentar “profundamente” el fracaso del proyecto del futuro avión de combate europeo (Scaf), si bien eso no debe abortar otros planes comunes. Insistió en que sería “un absurdo” que cada país se rearme por su cuenta. “El patriotismo, sí, el nacionalismo, jamás”, alertó, y animó a la industria de la defensa a movilizarse porque Ucrania ha dado “una lección espectacular”, en el sentido de que no solo es vital tener stocks de armas sino capacidad para un flujo de producción continua.