Julián Álvarez regala a Messi lo único que le faltaba: unas semifinales contra Inglaterra

Julián Álvarez regala a Messi lo único que le faltaba: unas semifinales contra Inglaterra

Argentina, 3 - Suiza, 1

Argentina, víctima de su propia desidia, necesita un gol por la escuadra en la prórroga del delantero más codiciado para eliminar a una Suiza que acaba con diez

Julián Álvarez regaló a Messi dos partidos más y qué dos partidos, una semifinal y una posible final. Leo tendrá el adiós grandilocuente que merecía, por todo lo alto. Porque Julián, el delantero más codiciado del verano, le regaló al Mundial uno de los partidos más emotivos que existen en esta competición. Lo que le faltaba además al diez de la albiceleste que ya ha ganado una Copa América en Maracaná y ha levantado la Copa del Mundo en Qatar: poder jugar contra Inglaterra por un puesto en la final del Mundial, cuarenta años después de Maradona en el Azteca.

Messi tendrá gran un colofón pero de nuevo le costó litros de sudor y nervios, como contra Egipto y Cabo Verde . No se puede separar de la épica y la agonía. Argentina ganó finalmente 3-1, ya que Lautaro redondeó el marcador, pero sufrió por su propia desidia durante demasiados minutos en unos cuartos de final que lejos de acallarlas seguirá abonando las teorías conspiranoicas de favoritismos hacia la albiceleste, que vio cómo Suiza se quedaba con un jugador menos solo tres minutos después de lograr empatar.

40 años después de Maradona en el Azteca

Tras ganar una Copa América en Maracaná y levantar la Copa del Mundo en Qatar, ahora se encontrará con los ingleses

“¡Y ya lo ves, el que no salta es un inglés!”. No había empezado a rodar el balón en Arrowhead, la casa de los Chiefs de Kansas, y la afición argentina lo tenía clarísimo. Ya solo importaba encontrarse con Inglaterra en las semifinales. El partido de Suiza era una excusa, un trámite que había que superar sí o sí, como fuese.

Era hasta lógico que los ojos se fueran a ese gran clásico. Solo hacía una hora y media que los Three Lions habían sellado su billete y la boca se hacía agua pensando en el morbo y el gran premio del pase a la final.

Quizás ese horizonte hizo que lo que estaba pasando en el césped supiese a poco. De lo que no hay duda es que Argentina decidió, después de dos cruces contra selecciones africanas muy exigentes, guardar fuerzas para lo que queda. Lo que fue todavía más evidente después del gol tempranero de MacAllister, a la salida de un córner botado por Messi, en su undécima asistencia en los Mundiales, más que nadie.

El diez de la albiceleste es el que todo lo enciende en su selección pero también en el ambiente. La primera vez que tocó el balón hubo un estruendo y solo fue para lanzar por la banda la carrera de Nahuel. La cuarta vez que Messi intervino, ya fue decisivo.

Tras el 1-0 de MacAllister se complicó la vida

El problema de verse por delante en el marcador tan pronto fue que Argentina casi se olvida de jugar contra Suiza. O sin el casi

Leo enroscó desde la esquina y en el primer palo MacAllister saltó más que Sow y Embolo para rematar de cabeza superando por arriba a Kobel. La determinación con la que se elevó el menudo medio, que solo mide 1,76 metros, habla de la pasión y la convicción que le pone Argentina a su fútbol. En el banquillo, Walter Samuel, el encargado de las jugadas de estrategia, se llevó un par de caricias en el cogote de aprobación. No era para menos, pues el balón parado ya les dio resultado dos veces en la prórroga contra Cabo Verde.

El problema de verse por delante en el marcador tan pronto y de tener tantas ganas de citarse con Inglaterra fue que Argentina casi se olvida de jugar contra Suiza. O sin el casi. Porque a partir de entonces el partido fue dejar pasar los minutos sin disimulo. Paredes, que habitualmente reparte rápido, tocaba el balón seis veces antes de pasarlo. Todo se hacía lento, pesado, plano y aburrido.

Al principio Suiza estaba tímida. Pero poco a poco se fue animando viendo que Argentina le dejaba todo el peso, que apenas proponía. Fueron Ndoye y Embolo los dos más revoltosos. El extremo, desde la izquierda, activó al delantero, que, molestado por Lisandro, no pudo superar la salida valiente del Dibu Martínez.

Todo se agudizó más tras el descanso. Los de Scaloni seguían hibernando y Suiza decidió que debía aprovecharlo. Lisandro, tirándose al suelo, evitó que el portero tuviese que intervenir. Pero al Dibu no le quedó más remedio que empezar a salvar ocasiones por las facilidades que daba su equipo, al que los helvéticos se le subió a la barba descaradamente. Embolo de cabeza, Sow también con la testa y Xhaka con la zurda... Todos se atrevían. Y de tanto anunciarse, llegó el empate porque nadie le puso remedio. Ndoye hizo una pared con Ricardo Rodríguez para entrar en el área y batir por debajo de las piernas al Dibu. Pareció sencillísimo.

La polémica

Tres minutos después de que Ndoye empatase, el VAR cambió una amarilla a Paredes por la segunda cartulina a Embolo

Argentina estaba en un lío pero entonces llegó el charco en el que se metió el árbitro. Le enseñó una amarilla a Paredes por una falta a Embolo pero resulta que no había existido tal contacto. El VAR le llamó y, ante “la clara simulación”, tuvo que apelar a un error de identificación para cambiar la cartulina de bando, expulsar a Embolo que ya tenía una amarilla y dejar a Suiza con un jugador menos. Solo habían pasado tres minutos desde el 1-1. Y Zakaria tenía que llevarse a Embolo, que pasó de la indignación a las lágrimas cuando se marchaba.

Contra diez, entraron Lautaro, Nico González y Montiel para dar más brío. Pero la albiceleste no pudo sacudirse ese ritmo de tran trán que se había autoimpuesto, hasta el punto de que su mejor ocasión fue... en otro córner de Messi, que Lisandro remató de plástica tijera. Kobel se lució para llevar el partido a la prórroga, donde Argentina siguió igual de inoperante e impotente. Ocasiones claras, pocas o ninguna. Y por eso Scaloni metió a un tercer nueve, el Flaco López, pero fue el delantero que llevaba jugando desde el inicio, Julián, que aún no había aparecido en el Mundial, quien decidió con una fenomenal rosca que se coló por la mismísima escuadra. Un golazo que vale unas semifinales. Un para Messi el día que no marcó y fue más humano.

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