Vender un edificio: todo lo que viene antes de colgar el cartel de 'se vende'

Vender un edificio: todo lo que viene antes de colgar el cartel de 'se vende'

Vender un edificio en Barcelona entraña más complejidades que simplemente encontrar un comprador y pactar un precio

Antes de aceptar una oferta, conviene calcular impuestos y gastos previstos e imprevistos que interceden en el importe neto final de la operación, especialmente si el inmueble pertenece a varios propietarios, procede de una herencia, está alquilado o forma parte de una sociedad

En la operativa de vender un edificio en Barcelona , el precio acordado con el comprador es solo el punto de partida. El importe realmente percibido se reduce notoriamente por fiscalidad, cancelaciones registrales, cargas pendientes, honorarios profesionales y costes derivados de la estructura jurídica de la propiedad.

“Antes de colgar el cartel de 'se vende', el propietario debe aclarar tres cosas: qué quiere conseguir, qué está vendiendo exactamente y cómo quiere hacerlo. Son decisiones que marcan el tono de toda la operación”, valora Joan Francesc Pont Clemente, catedrático de Derecho financiero y tributario de la UB y abogado del despacho Martínez-Comín de Barcelona.

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Por este motivo, subraya la importancia de hacer una proyección económico-fiscal antes de fijar el precio de venta. “Es conveniente simular escenarios de precio, de plazos, de reparto entre copropietarios, de amortizaciones acumuladas, de mejoras y de gastos reducibles para optimizar la estructura de la operación. Esta proyección también nos evita sorpresas”, añade.

Desde Renta Corporación explican que, habitualmente, el propietario solicita un precio que está por encima de mercado o el máximo que cree que puede obtener. “Al final, siempre hay una negociación que hace que el precio disminuya o una realidad que se impone”, argumentan.

IRPF o Impuesto sobre Sociedades: la fiscalidad depende de quién venda

Cuando el titular del edificio en Barcelona es una persona física residente en España, la transmisión genera normalmente una ganancia patrimonial sujeta al IRPF. La base imponible se calcula por la diferencia entre el valor de transmisión y el valor de adquisición.

En cambio, si el inmueble pertenece a una sociedad mercantil, la operación tributa por Impuesto sobre Sociedades y, por lo tanto, el cálculo depende del resultado contable y fiscal de la transmisión, teniendo en cuenta otros factores como las amortizaciones acumuladas y el régimen fiscal aplicable a la sociedad.

Uno de los errores más comunes entre propietarios de edificios en Barcelona es pensar que la tributación se calcula sobre el importe total escriturado

Uno de los errores más comunes entre propietarios de edificios en Barcelona es pensar que la tributación se calcula sobre el importe total escriturado cuando, fiscalmente, lo relevante es la ganancia patrimonial o beneficio efectivo, tras descontar el precio de adquisición, gastos asociados, mejoras justificadas o determinados costes de transmisión.

Plusvalía municipal en Barcelona: uno de los costes que conviene prever

En el caso concreto de Barcelona, existe una fiscalidad propia, el Impuesto sobre el Incremento del Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (IIVTNU), conocido como plusvalía municipal. Este impuesto grava el incremento de valor del suelo urbano desde la adquisición del inmueble hasta su transmisión, una cifra que varía y se calcula según el valor catastral del suelo y coeficientes fijados por la normativa.

“Para edificios con larga tenencia el coste puede superar los 50.000 o los 300.000 euros. El cálculo es doble, ya que se basa en el valor catastral y en los años de tenencia o en la verdadera plusvalía obtenida. Se puede tributar por el coste más bajo de los dos, pero hay que calcularlo antes de empezar la operación”, afirma Joan Francesc Pont Clemente.

En el caso concreto de Barcelona, existe una fiscalidad propia: la fiscalidad municipal es un factor decisivo

La plusvalía municipal suele asumirla el vendedor, aunque puede llegar a un pacto con el comprador. En estos casos, conviene revisar cómo se articula jurídicamente. “En Barcelona, la fiscalidad municipal no es un detalle, es un factor decisivo”, insiste el experto.

Otros gastos al vender un edificio: notaría, registro, certificados y cargas

Más allá de la fiscalidad, existen costes técnicos, registrales y administrativos que conviene prever antes de iniciar la negociación y que, en palabras del abogado de Martínez-Comín, “pueden obligar a renegociar el precio o incluso a replantear la operación”.

Por ejemplo, si el edificio mantiene una hipoteca inscrita o cualquier otra carga registral, su cancelación puede generar costes adicionales. También pueden aparecer cargas históricas no regularizadas que retrasen el cierre de la operación, por eso es recomendable revisar la situación registral mediante una nota simple actualizada del Colegio de Registradores de España.

El acompañamiento experto se hace imprescindible para que todo esté en regla y sea una venta rápida y sin preocupaciones

Actualmente, la venta de cualquier edificio exige disponer del certificado de eficiencia energética. Además, en edificios antiguos del parque residencial barcelonés, obtenerlo puede significar inspecciones técnicas adicionales.

Una de ellas es la Inspección Técnica del Edificio (ITE) y la documentación técnica del edificio, que deben acreditar su situación conforme a la normativa de conservación. Un expediente técnico desfavorable o pendiente puede afectar al valor de mercado y condicionar la negociación.

También es habitual que el comprador solicite otra documentación como el libro del edificio, certificados de aptitud, informes estructurales o documentación urbanística. Toda compraventa de edificios en Barcelona genera costes asociados a la formalización documental que se lleva a cabo en la notaría, el registro y la gestoría, o de asesoramiento inmobiliario, jurídico o fiscal.

Por último, pueden existir diferencias entre Catastro, Registro y la realidad física del inmueble que obliguen a realizar subsanaciones registrales, rectificaciones técnicas o solicitar documentación topográfica o arquitectónica.

Vender un edificio heredado o con varios propietarios: por qué el cálculo se complica

En Barcelona, muchas operaciones de compraventa de edificios no parten de una titularidad simple o única, sino que es habitual que el inmueble proceda de una herencia, pertenezca a varios copropietarios o forme parte de una estructura patrimonial familiar.

Cuando un edificio proviene de una sucesión, la futura venta no solo implica analizar la transmisión actual, sino que también hay que revisar cómo se formalizó la adquisición hereditaria. Fiscalmente, este escenario implica el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, la plusvalía municipal devengada en la transmisión hereditaria y la ganancia patrimonial futura derivada de una venta posterior.

En estos casos, Renta Corporación aconseja al propietario dirigirse a un gestor o fiscalista que le asesore, ya que cada caso requiere de un análisis en función de la situación personal.

La multipropiedad puede provocar desacuerdos sobre el precio mínimo aceptable, el momento para vender o el reparto de gastos previos. La falta de consenso puede alargar la operación durante meses o incluso paralizarla.  Por este motivo, el catedrático recomienda, primero, ordenar la titularidad estableciendo porcentajes, herencias pendientes, usufructos o situaciones no inscritas.

Seguidamente, es fundamental acordar internamente cómo se tomará la decisión de vender, qué precio mínimo se aceptará y cómo se repartirán los gastos. Y, por último, conviene analizar la situación fiscal de cada copropietario, que puede ser distinta. “Una copropiedad bien organizada evita conflictos y acelera la venta”, aconseja.

Cómo calcular el importe neto tras la venta

Cuando un propietario recibe una oferta por su edificio en Barcelona, la primera cifra que suele mirar es el precio de venta. Sin embargo, ese importe no refleja el importe que acabará recibiendo. Lo realmente importante es calcular el importe neto estimado, es decir, cuánto quedará limpio una vez descontados impuestos, gastos y cargas pendientes. La fórmula básica para obtener el importe neto estimado consiste en restar del precio de venta aquellos impuestos, gastos y cargas pendientes. Supongamos que recibimos una oferta de 4.500.000 euros, a la que hay que descontar la fiscalidad estimada (280.000 euros), la plusvalía municipal (75.000 euros), una hipoteca pendiente de 350.000 euros, gastos y honorarios (45.000 euros) y regularizaciones técnicas (30.000 euros). El importe neto estimado es 3.720.000 euros. Este cálculo ayuda a decidir si aceptar una oferta, esperar, negociar o explorar otras alternativas.

Los propietarios experimentados se fijan en cinco indicadores para decidir si aceptar una oferta, renegociar o esperar, explica el catedrático de la UB.

“La rentabilidad de mantener el edificio, la situación del mercado, el coste fiscal de vender ahora, los riesgos del activo y la solvencia del comprador. La decisión final no depende solo del precio, sino del equilibrio entre oportunidad, riesgo y tiempo”, desgrana.

Ejemplo orientativo: vender un edificio en Barcelona por 1,5 millones de euros

Una familia vende un edificio en Barcelona por 1.500.000 euros. El inmueble fue adquirido o heredado con un valor de 800.000 euros y existen gastos asociados a la operación, posibles mejoras realizadas, plusvalía municipal y costes de transmisión.

Cuándo conviene pedir asesoramiento antes de vender

Vender un edificio en Barcelona no siempre consiste simplemente en fijar un precio y salir al mercado. Tal y como hemos visto, pueden existir condicionantes jurídicos, fiscales, técnicos o patrimoniales. Por estos y otros motivos, Renta Corporación recomienda al vendedor un asesoramiento fiscal previo y del mercado que puedan marcar una diferencia sustancial en el resultado económico final y en la viabilidad de la operación.

En muchos casos, analizar el activo antes de negociar permite detectar riesgos, ordenar la documentación y definir la estrategia más eficiente. E, incluso, valorar escenarios alternativos como rehabilitar antes de ponerlo a la venta, esperar a una mejor ventana de mercado o reordenar la titularidad.

En el mercado de inversión de Barcelona, una decisión estratégica puede modificar significativamente el resultado final.

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