
Incendio del Empordà
Solo el 2% de la superficie de este gran macizo boscoso entre el Baix Empordà y el Gironès es pública
El Espai Natural de les Gavarres es una gran masa boscosa de 27.000 hectáreas que une las comarcas del Baix Empordà y el Gironès, pasando por una veintena de municipios. Con los años el bosque ha ido ganando terreno en los cultivos y actualmente solo un 6’3% de todo este espacio es agrícola.
El 98% de la superficie es de titularidad privada. De hecho se contabilizan un total de 2.720 titulares, muchos con varias parcelas catastrales. Pero muchos ni siquiera saben que tienen un trozo de terreno en el bosque. Y eso complica su gestión.
El Consorci de les Gavarres pide a las administraciones que permitan intervenir en las parcelas privadas si existe un interés general ante la prevención de incendios
El gerente del Consorci de les Gavarres, Quim Gubau, pide a las administraciones superiores que permitan intervenir en las parcelas privadas si existe un interés general en la prevención de incendios.
“A menudo nos pasa que no se localiza el propietario, y sin su permiso firmado, jurídicamente no podemos hacer ninguna actuación; tendríamos que tener las herramientas para que si el propietario no se manifiesta en 15 días se pueda actuar subsidiariamente y hacer las acciones que hagan falta”, explica.
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Rosa M. Bosch
Actuaciones como las que ya se habían ejecutado, de hecho, en la zona quemada en el último año por parte de varios organismos como la Associació de Propietaris Forestals, la Associació de Defensa Forestal, el propio Consorci o con el resplado de la Fundació Catalunya La Pedrera. En el último año se habían creado franjas de protección, se habían arreglado caminos y se habían realizado actuaciones para reducir la masa combustible.
“Tendremos que analizar qué papel han jugado estas infraestructuras y si han contribuido a evitar que el fuego se hiciera mayor, ya que la quema potencial era de 8.000 hectáreas”, dice Gubau, que destaca otros factores ambientales, como la tramontana, las altas temperaturas y la baja humedad, junto con un bosque estresado por la sequía, como detonantes de un fuego difícil de parar. El último gran incendio, superior a las 1.000 hectáreas, fue en el año 1983.
En la zona quemada se habían arreglado caminos, realizado franjas de protección y reducido la masa forestal en el último año por parte de propietarios privados y otras entidades
También reclaman más recursos fijos y estructurales para gestionar mejor el bosque. Una demanda que también hace la Federació Catalana d’Associacions de Propietaris Forestals, Boscat. “Donde hay gestión activa, el fuego encuentra menos para quemar. Hace falta que la administración lo entienda y ponga los recursos que hace años que reclamamos”, dice Jordi Tarradas, director gerente.
Más recursos también los exigen los ayuntamientos afectados por este gran incendio como el de Cruïlles, Monells i Sant Sadurní de l'Heura. Su alcalde, Dani Encinas, explica que no “podemos ser reactivos sino hacer prevención antes” y ve necesario que los municipios con más bosque reciban lo equivalente en función de la masa forestal que tienen.
”No tiene sentido que un Ayunamiento como el nuestro, con 100 km cuadrados de masa forestal reciba una subvención para trabajar caminos de 10.000 euros o incluso que se quede fuera de las ayudas por falta de presupuestos o documentación”, expone el edil.