La gigafactoría de IA en Móra la Nova da un paso adelante con un consorcio público privado

La gigafactoría de IA en Móra la Nova da un paso adelante con un consorcio público privado

Los fundadores son el Estado, Generalitat, Telefónica, ACS, Santander y Multiverse

Nuevo paso hacia adelante para instalar en Móra la Nova una gigafactoría europea de inteligencia artificial. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha liderado el lanzamiento del consorcio público privado que prevé desplegar esta infraestructura crítica en Tarragona si finalmente la candidatura es elegida por la Comisión Europea.

En un encuentro en la Moncloa, Sánchez ha destacado la importancia de la colaboración público-privada en presencia de los máximos representantes del consorcio: el ministro para la Transformación Digital, Óscar López; el presidente de la Generalitat de Catalunya, Salvador Illa; el presidente de Telefónica, Marc Murtra; el presidente de ACS, Florentino Pérez; el consejero delegado del Banco Santander, Héctor Grisi; el consejero delegado de Multiverse Computing, Enrique Lizaso y el presidente del consorcio, Francesc Fajula, que acaba de abandonar su cargo en la fundación Mobile World Capital para liderar esta iniciativa.

“Este mes de julio, vamos a presentar nuestra candidatura ante la Comisión Europea con el objetivo de ser una de las cinco ganadoras. Es un proyecto que movilizará entre 3.000 y 5.000 millones de euros de inversión y que aspira a impulsar las Terres de l’Ebre e integrar centros de apoyo en San Fernando de Henares y Portugal”, ha asegurado en un encuentro con la prensa Albert Tort, el secretario de Telecomunicaciones y Transformación Digital de la Generalitat.

La candidatura se presentará este julio ante la Comisión, que se pronunciará a finales de año o inicios de 2027

El consorcio se acaba de constituir mediante la creación de una sociedad llamada Gigafactoría Española de Inteligencia Artificial SL que ha blindado su sede social en el municipio de Móra la Nova. Tal y como adelantó La Vanguardia , la empresa estará controlada al 48% por el Estado –mediante la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT)– al 1% por la Generalitat –a través del Incasòl– mientras que el 51% está en manos de varias empresas privadas: Telefónica, Banco Santander, ACS –que tendrán respectivamente el 15,67% del capital– y la startup de eficiencia energética Multiverse Computing, con el 4%.

De todos modos, fuentes gubernamentales indican que estos porcentajes se van reconfigurar con la entrada de nuevos socios.

Desde la Generalitat, precisaron que si la candidatura sale adelante está previsto el desembolso inicial de 1.500 millones de euros. De este total, la SETT ya ha anunciado la aportación de 720 millones de euros mientras que el resto procederá de fondos privados. La aportación de la Generalitat se traducirá en la cesión de unos terrenos del Incasòl, ubicados en el polígono El Molló de Móra la Nova.

En una segunda fase, llegará la financiación de la Unión Europea, cuyas ayudas van a cubrir el resto de inversión necesaria para poner en marcha la gigafactoría, que puede oscilar entre los 3.000 y 5.000 millones en total. Hay recursos disponibles. La estrategia europea InvestAI contempla repartir un total de 20.000 millones de euros para la puesta en marcha de estos macrocentros.

En un encuentro en la Moncloa, Sánchez destacó la importancia de la colaboración público-privada

“Bruselas prevé adjudicar entre 4 y 5 gigafactorías en toda la Unión Europea y ahora estudia la creación de dos centros de datos más pequeños, de modo que es posible que haya un total de siete emplazamientos”, indica Tort.

De momento, el proyecto español no es más que una gran declaración de intenciones. Este mes de julio, el consorcio presentará su candidatura ante la Comisión a la espera de recibir el veredicto final cuando se acabe el año o se inicie el 2027.

España quiere convertirse en el polo de referencia del sur de Europa pero tiene como rivales otros proyectos en el norte de Italia, además de las candidaturas previsibles en las grandes potencias del continente, como Alemania y Francia. “Aquí estamos muy avanzados y no contemplamos otra opción que no sea la ganadora”, confía Lizaso, consejero delegado de Multiverse Computing. De hecho, fuentes gubernamentales reconocen que de momento, el consorcio no ha diseñado un plan B para los terrenos de Móra la Nova si finalmente la candidatura no sale adelante.

El escenario más optimista contempla que la gigafactoría arranque su actividad en el 2028. La Generalitat explica que el despliegue está previsto en dos fases: primero se pondrá en marcha un módulo, y al año siguiente, el segundo. La potencia inicial será de unos 55 MW –procederá de la subestación eléctrica Els Aubals– aunque la idea es llegar a un total de 125 MW mediante una ampliación de la red eléctrica y proyectos de energías renovables vinculados con el territorio.

Desde les Terres de l’Ebre, se muestran satisfechos con la confianza de la administración. En el encuentro con la prensa en el Palau de la Generalitat, el primer teniente de alcalde de Móra la Nova, Carlos Trinchan, ha dicho que la gigafactoría “es una oportunidad para un territorio históricamente olvidado”.

Un gran centro de datos para ganar soberanía en inteligencia artificial

Una gigafactoría de inteligencia artificial es una infraestructura crítica ya que opera como un gran centro de datos capaz de procesar toda la información generada por las plataformas del sector. La demanda por parte de las empresas y las instituciones se multiplica de forma exponencial así que la Unión Europea, y los estados miembros, consideran clave tener cerca una infraestructura de este tipo para ganar soberanía tecnológica frente al imparable avance de Estados Unidos y China. En el caso del proyecto de Móra la Nova, está previsto que el centro opere, de manera agregada, más de 100.000 procesadores de última generación para el entrenamiento a gran escala de modelos de IA. La superficie total que ocupará será de unas 3 o 4 hectáreas. El proyecto requerirá una inversión inicial de unos 1.500 millones de euros pero todavía no está claro el impacto en el empleo. Los centros de datos no requieren gran capital humano ya que operan de manera automatizada. Fuentes consultadas adelantaron que está previsto que se generen un total de 250 empleos de alta cualificación y 2.500 puestos de trabajo indirecto. En cuanto al impacto ambiental, la Generalitat quiere lanzar un mensaje tranquilizador: “la gigafactoría no será como un centro de datos de hace una década. Será una infraestructura de nueva construcción cuyo consumo de agua será cercano a cero porque utilizará sistemas de refrigeración con circuito cerrado”, asegura Albert Tort, secretario de Telecomunicaciones y Transformación Digital de la Generalitat. Con este mensaje, quiso disipar las dudas sobre la explotación del agua del río Ebro para abastecer la actividad del nuevo centro. Además, Tort indica que sobre la mesa está la posibilidad de utilizar fuentes de energía renovable como la eólica.

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