
Doble seísmo en el Caribe
Exteriores eleva a nueve los españoles fallecidos, 131 desaparecidos y 14 localizados bajo los escombros
El número de muertos como consecuencia de los dos terremotos consecutivos que asolaron la costa de Venezuela la tarde del miércoles alcanza los 1.430, según las cifras oficiales presentadas este sábado por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en la televisión estatal. El número dos del régimen, y hermano de la presidenta del país, desgranó otras cifras como el número de heridos, que elevó a 3.238, y el de personas sin hogar, que contabilizó en 3.142. El Ministerio de Exteriores español, por su parte, eleva a nueve los españoles fallecidos, 131 desaparecidos y 14 localizados bajo los escombros.
Rodríguez no hizo mención alguna del número de desaparecidos, que algunas organizaciones como la ONU, a través de su responsable de ayuda humanitaria, Tom Fletcher, valoró desde Ginebra en unos 50.000. Una web controlada por la oposición sitúa en 55.000 los desaparecidos, pero no ofrece el cálculo utilizado para esa estimación. El gobierno, por su parte, habla solo de cientos.
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A falta de información oficial de una administración que parece desbordada por la situación, una estimación de las Naciones Unidas sitúa en siete millones el número de personas que se habrían visto afectadas por la catástrofe. “Hasta 6,76 millones de personas podrían haber recibido el impacto del terremoto, de las cuales dos millones solo en Caracas”, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El coste de los daños podría elevarse hasta los 7.000 millones de dólares, una suma equivalente al 6% del PIB del país, según un cálculo de los funcionarios del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
En La Guaira, la zona costera en la que golpeó con más ferocidad el primero de los seísmos, muchos de los inmuebles no son más que montañas de escombros. Las tareas de rescate, a falta de la presencia de personal especializado o de los militares —que eran reclamados sobre el terreno por los vecinos—, van a cargo de voluntarios y espontáneos con mejores intenciones que material adecuado. Falta maquinaria especializada para cortar las barras de acero o desplazar los bloques de hormigón que sellan los montones de escombros.
El acceso a La Guaira permanece el sábado restringido. Las autoridades mantienen controles en la carretera principal que conecta con Caracas, ya que el tráfico ralentiza el paso de los vehículos de emergencia, y los civiles que no forman parte de los equipos de rescate oficiales necesitaban credenciales para poder superar los puestos de control.
Hay más de 30.000 efectivos desplegados en las zonas afectadas
El suministro eléctrico en toda la región se restablece gradualmente. La red eléctrica venezolana, debilitada por años de falta de inversión y sanciones económicas, sufre problemas con frecuencia, lo que provoca apagones diarios de varias horas en algunas regiones del país.
En este contexto de desolación, solo noticias como la recuperación de un recién nacido que llevaba 32 horas bajo los escombros llevan algo de esperanza a los congregados. La falta de servicios e infraestructuras adecuadas es también perceptible en los hospitales de Caracas. Hasta tal punto que los familiares no tienen más remedio que transportar a sus fallecidos en coches particulares hasta la morgue, según AFP.
Delcy Rodríguez, que actúa como presidenta del país en un delicado equilibrio entre la voluntad de Estados Unidos —que impuso su nombre por encima del de la opositora María Corina Machado— y lo que queda del chavismo, que controla los aparatos del Estado, tuvo que hacer frente este sábado a las primeras muestras de malestar. Ocurrió en una zona acomodada de la capital. “Basta ya de hacer campaña en medio de una tragedia como la que estamos viviendo”, se oyó decir por un grupo de vecinos, según pudo acreditar la agencia AFP.
Delcy Rodríguez se juega su futuro del mismo modo que María Corina Machado, la líder opositora, premio Nobel de la Paz, calienta motores para ganar mayor proyección en medio de la tragedia. La dirigente reclamó en un comunicado la liberación de “todos los prisioneros políticos”, tanto civiles como militares, “para que puedan reunirse con sus familias en momentos tan trágicos”.
Las expectativas de Corina Machado, sin embargo, siguen siendo discretas si se consideran las declaraciones de un alto funcionario de la Casa Blanca, que habría informado a Reuters que la insistencia de la líder opositora por regresar con el apoyo de Washington (abandonó Venezuela a finales del año pasado), es desaconsejable en medio del desastre.
Días después de los seísmos, los equipos de rescate, en los que participan hasta 17 países, empiezan a llegar. Estados Unidos intentó copar todo el protagonismo después de que ayer se abriera una pista del aeropuerto de Caracas, inutilizado por el terremoto, para acoger a los aviones que envió. El viernes, Washington anunció que iba a desplazar un equipo de 250 personas para tareas de rescate, destinar 150 millones de dólares de ayuda y enviar dos navíos de guerra, aviones de transporte y helicópteros. El papa León XIV, por su parte, pidió que la solidaridad internacional se manifestara con mayor énfasis.
A falta de confirmación por parte de los institutos geológicos internacionales, los terremotos de La Guaira del miércoles pueden haber sido los más intensos desde 1900. Desde el miércoles se han registrado más de 300 réplicas y los temblores se dejaron sentir en Colombia y en el norte de Brasil. Venezuela es un país con un alto riesgo sísmico, pese a que desde 1997 no se había registrado ningún terremoto de magnitud.