Y Sánchez abrazó al Papa

Y Sánchez abrazó al Papa — Health | Versia.media

Miquel Molina

Subdirector

¿Le dio Pedro Sánchez un abrazo efusivo a León XIV? ¿Hasta ese punto quebrantó el protocolo un presidente necesitado de afecto? La plataforma de verificación de bulos Verificat lo desmiente en el texto que difundimos en Sociedad. Ha examinado la instantánea que circuló masivamente por las redes sociales y ha confirmado que era una manipulación con IA. Bastante burda.

La foto del falso abrazo lleva una marca de agua invisible al ojo humano que la propia OpenAI incorpora en las imágenes producidas con su sistema. Pero, ojo, no todo el mundo aceptará esta aclaración. Para ciertos sectores, los más inclinados a asumir lo que quieren creer, la imagen del abrazo será la evidencia de que Sánchez no tiene freno en su fijación por aferrarse al poder, de que es capaz de aferrarse al Pontífice igual que el boxeador aturdido sujeta por la cintura a su oponente para evitar que lo siga golpeando.

La fascinación por la tecnología hace creíbles las mentiras digitales

Lamentablemente, no hay verificats ni periódicos rigurosos suficientes para frenar el uso epidémico de la tecnología con el objetivo de imponer una narrativa. La impecable elaboración de las falsedades digitales las vuelve verosímiles. Estamos solo al inicio de una nueva era marcada por la manipulación extrema de los relatos con propósitos ocultos, pero también por la ingenuidad de un público adormecido por el asombro tecnológico.

Quedaba el consuelo de que lo que está impreso en libros de papel perduraría para siempre, pero ni siquiera eso podemos asegurarlo. Lara Gómez alertaba en un texto difundido la semana pasada de que varias plataformas están adquiriendo libros antiguos en grandes cantidades para digitalizarlos y así entrenar sus modelos de IA. Con el agravante de que este proceso industrial destruye de forma irreversible los ejemplares originales.

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Ray Bradbury anticipó un futuro aterrador en su Farenheit 451 . El sistema incineraba los libros en una hoguera para eliminar el pensamiento crítico. Lo de hoy es más retorcido: los destruye para absorber su contenido y distorsionarlo a voluntad. Es lo más parecido a los prisioneros a quienes obligan a cavar su propia fosa.

Pero existen trincheras posibles. Si la danza, el teatro o la música en directo son la respuesta más revolucionaria a la cultura artificial, en este caso son los periódicos, las librerías o las bibliotecas la primera línea de defensa frente a la última ofensiva algorítmica.

Miquel Molina

Subdirector

Subdirector de La Vanguardia. Escribe semanalmente un artículo de opinión sobre cultura y ciudades. Novelista. Último libro: 'Siete días en la Riviera'

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