
Presidentes en el ring
El actual presidente de Estados Unidos no ha sido el único mandatario en instalar un cuadrilátero en la residencia presidencial: Teddy Roosevelt hizo lo propio, aunque para su uso personal.
Ilia Topuria abandona la Casa Blanca vapuleado por Gaethje, desfigurado y sin el cinturón de la UFC.
Topuria, en la Casa Blanca. En el recuadro, ilustración de portada del 'Richmond Times' de 1907 haciendo referencia a uno de los combates de Theodore Roosevelt.
Amber Searls / Richmond Times
Javier Dale
Donald Trump pasará, es inevitable, a la historia, y lo hará con más de un adjetivo. No sería sorprendente que entre ellos figurara el de excéntrico, tanto por sus apariciones públicas como por su empeño en dejar su huella en la capital estadounidense. El actual mandatario ha querido vincular su nombre al Kennedy Center, impulsa un nuevo salón de baile en la residencia presidencial que él —y pocos más— consideran necesario y busca renovar el monumento a Lincoln para asociar su nombre a la piscina que lo antecede. Además, se vanagloria de ser el primer presidente en haber transformado la Casa Blanca en un ring de Artes Marciales Mixtas (MMA), lo cual es cierto… en parte. Theodore Roosevelt ya había instalado un ring en la Casa Blanca, aunque en este caso de boxeo. Y a diferencia —muy notable— de Trump, no lo hizo para presenciar combates, sino para disputarlos.
El pasado pugilístico de Teddy Roosevelt (que, como Ilia Topuria el 4 de junio, sufrió alguna que otra paliza en su hogar) no es el principal antecedente de un presidente con inclinación a los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. El pasado montaraz de Abraham Lincoln lo sitúa como luchador de lucha libre en los años treinta del siglo XIX, con un récord de 299 victorias y una derrota. La marca es apócrifa: primero, porque sus combates no están completamente documentados; segundo, porque los que lo están confirman un empate y una derrota.
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En cualquier caso, lo hallado fue suficiente para que la Federación Internacional de Lucha Libre, nombre pomposo que recibe la competición privada WWF, incluyera a Lincoln en su salón de la fama, donde comparte honor con Trump. ¿Acaso fue luchador Trump? En absoluto. El presidente, que como demostró en la derrota de Topuria prefiere que si ha de derramarse sangre sea la ajena, fue incluido como promotor, aunque en 2007 participó en una farsa de combate que no fue más que un acto publicitario con el propietario de la WWF, Vince McMahon. La esposa de McMahon, Linda, es la actual secretaria de Educación de la administración Trump.
Los 300 combates apócrifos de Lincoln
La historia de Abraham Lincoln habla del 16.º presidente de EE.UU. como campeón de lucha libre de su condado a los 21 años, un hecho no documentado… en un momento en que raramente se documentaría un campeonato de lucha libre en un territorio. Pero algo debía de haber, porque la fama de Lincoln, que medía 1,95 m, fue lo que impulsó que se enfrentara a Jack Armstrong, un luchador del que sí hay registros fehacientes. Tanto de su existencia como de su combate contra Lincoln.
El combate se disputó bajo una regla que permitía atacar al adversario una vez hubiera caído. Según las crónicas que recoge la página de historia de la lucha libre del movimiento olímpico, el combate fue brusco, Lincoln se quejó de la falta de deportividad de su oponente —que era líder de una banda de maleantes local, lo que en principio ya lo alejaba de la ética y el fair play—, y su rival terminó por reconocer el valor de su oponente, aunque no la derrota.
Este resultado difiere de lo que recoge la Enciclopedia Británica, que anota a Lincoln la victoria en un combate que se disputó en New Salem (Condado de Pike, Illinois) en 1831. La misma fuente sí recoge la derrota de Lincoln ante Hank Thompson durante la guerra de Black Hawk, en 1832, en una disputa para decidir quién tendría mejor emplazamiento en el campamento de las Milicias Voluntarias de Illinois.
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En cualquier caso, sin documentación posible, hay que atribuir a la carrera como luchador de Abraham Lincoln un punto de exageración. Entre otras cosas porque las referencias a su éxito como luchador no aparecen hasta 1858, y como referencia a su resistencia física en buena salud. Conviene recordar que tanto el presidente William Henry Harrison como su sucesor Zachary Taylor habían muerto detentando el cargo, el primero en 1841 y el segundo en 1850. Para aquellas elecciones de 1860, presentar a un candidato con capacidad de sobrevivir a la presidencia era un indudable punto a favor. Aunque al final John Wilkes Booth lo impidiera.
Teddy Roosevelt y su literal falta de visión
La relación entre la Casa Blanca y los deportes de lucha cuerpo a cuerpo encontró continuidad en el arranque del siglo XX. El peculiarmente irrepetible Teddy Roosevelt, presidente de Estados Unidos entre 1901 y 1909, está considerado el mandatario más vinculado al boxeo en la historia del país. Comenzó a practicar este deporte en su juventud para combatir diversos problemas de salud y fortalecer su condición física, desarrollando una afición que mantuvo durante toda su vida.
Roosevelt continuó boxeando incluso durante su estancia en la Casa Blanca, donde organizaba sesiones de entrenamiento con militares y colaboradores. Además del boxeo, practicó lucha, judo y otras disciplinas físicas.
No obstante, aunque publicitó su afición y práctica del boxeo, se guardó de comentar las consecuencias de la práctica. Edmund Morris, en su biografía sobre el mandatario Theodore Rex (2001), recoge lo que ocurrió tras uno de aquellos enfrentamientos.
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En 1905, cerrando su primer mandato presidencial, Roosevelt se enfrentó en una sesión de sparring al capitán Dan Tyler Moore. Moore logró estampar un puño en el ojo izquierdo del presidente. Roosevelt, de cuya afición al riesgo nadie puede dudar, continuó peleando y terminó el combate. Tras el paso de los días, el ojo no mejoraba. Con los meses, la visión de ese ojo se deterioró progresivamente, y acabó prácticamente ciego del globo ocular izquierdo.
Roosevelt no dejó que esa limitación se conociera hasta años después, ya fuera de la Casa Blanca. Evitó así el fácil dardo de una acusación de pérdida de visión —física y quizá política, para sus rivales—. Conviene recordar que la insistencia de Roosevelt, secretamente ciego de un ojo, en presentarse a la elección de 1912 sin el apoyo del Partido Republicano hizo presidente al demócrata Woodrow Wilson.
Javier Dale
Redactor
Javier Dale Becedóniz (Santander, 1975) es periodista. Tras ser coordinador de contenidos del fin de semana en La Vanguardia (edición digital), fue Jefe de Redacción en Newtral.es y portadista en ABC.