
Bajo la sombra de la corrupción
Comparecencias para la esposa del presidente, la directora de la Guardia Civil y Zapatero
El exjefe del gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante su intervención en el Senado por el caso Koldo
Dani Duch
Juan Carlos Merino
Madrid
Cuando el Ejecutivo emergió del calmado receso que supuso la histórica visita del Papa a España la semana pasada, el dinosaurio del apretado calendario judicial seguía presente. Y sin intención alguna de dejar sus actuales y fértiles terrenos, lo que sigue colocando el mandato de Pedro Sánchez al borde del abismo. El presidente del Gobierno y líder del PSOE, sin embargo, está decidido a aguantar toda la presión para poder sobrevivir al asedio judicial y parlamentario.
De hecho, León XIV aún no había terminado su ceremonia de despedida en Tenerife antes de regresar al Vaticano, el pasado viernes, cuando al torbellino de procesos judiciales abiertos contra el entorno político y familiar de Sánchez se sumó con gran estruendo la nueva imputación al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, esta vez por presunto delito fiscal y de contrabando debido al origen aún no acreditado de las joyas valoradas en 1,3 millones de euros incautadas durante el registro policial de su despacho.
"Begoña es inocente, esto es una causa política y esperamos no tener un disgusto", sostienen en el Gobierno
En toda esta turbulenta legislatura, el Gobierno vive al día. Y Sánchez enfrenta desde hoy mismo otra semana crucial para poder mantenerse a flote ante una ofensiva política y judicial que acelera el paso. En la Moncloa y Ferraz asumen que el objetivo de esta ofensiva es que no lleguen políticamente vivos al verano. Pero aseguran estar muy dispuestos a dar la batalla, día tras día.
Este mismo lunes, la esposa del presidente, Begoña Gómez, debe afrontar nuevamente el difícil momento de comparecer ante el juez Juan Carlos Peinado en las instalaciones de plaza de Castilla, en Madrid, acusada de los presuntos delitos de corrupción en los negocios, malversación, tráfico de influencias y apropiación indebida.
Se trata de una audiencia preliminar, en la que el juez Peinado exigió la presencia de la mujer del presidente –con la advertencia de ser llevada al juzgado por la fuerza pública si fuera necesario–, para determinar si la envía a juicio con un jurado popular. La causa contra Begoña Gómez es la que afecta más directamente a Sánchez, que el pasado miércoles celebró con su esposa veinte años desde su boda.
En abril del 2024, el presidente del Gobierno se recluyó durante cinco largos días en la Moncloa, sin responder a nadie ni atender al torrente de mensajes recibidos, para decidir si dimitía o no, ante la apertura de diligencias judiciales por parte de Peinado tras aceptar la denuncia presentada por la organización ultra Manos Limpias.
Sánchez decidió que valía la pena continuar dando la batalla, y se mantiene firme. "Begoña es inocente, esto es claramente una causa política y por tanto, dado que es una vista preliminar, esperamos que ocurra con la máxima normalidad, que se ajuste a la ley y al derecho, y que no tengamos ningún disgusto", afirman en la Moncloa.
Aunque solo será el inicio de la semana que se prevé de infarto para el Gobierno y el PSOE. Porque mañana también está programada la comparecencia de la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, ante la comisión de Interior del Senado, a instancias del PP, que cuenta con mayoría absoluta en la Cámara Alta.
La citación realizada por la formación de Alberto Núñez Feijóo –que fue aplazada la semana pasada precisamente por la visita del Papa– es consecuencia directa del informe de la unidad central operativa (UCO) de la Guardia Civil que, durante la investigación del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, confirmó varios encuentros de Mercedes González con la exmilitante socialista Leire Díez, imputada en la presunta trama que habría orquestado el exsecretario de organización del PSOE Santos Cerdán para intentar desbaratar los procesos judiciales en curso contra el entorno político y familiar de Sánchez.
"No nos podemos dejar llevar por el ruido de la derecha", responden en la Moncloa
En la Moncloa intentan afrontar con "optimismo" la comparecencia parlamentaria de Mercedes González, aunque denuncian que el PP haya convertido el Senado en una especie de "juicio sumarísimo", contra numerosos miembros del Gobierno y dirigentes del PSOE.
Y, sin un día de descanso, el miércoles y el jueves de esta misma semana es el turno de la prevista comparecencia del expresidente Zapatero ante el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama. En su caso, para ser interrogado sobre las dos causas que ya tiene abiertas. La primera, por presuntos delitos de tráfico de influencias, blanqueo de capitales y cobro de comisiones vinculados al rescate de la aerolínea Plus Ultra; y la segunda, por la pieza separada abierta el pasado viernes por las joyas incautadas durante el registro de su despacho.
"Esperamos escuchar sus explicaciones", afirman en la Moncloa ante la comparecencia judicial de Zapatero. "Él mismo dijo que lo primero que iba a hacer era dar sus explicaciones ante el juez", señalan.
Esta semana también podría conocerse la sentencia del Tribunal Supremo sobre el caso Mascarillas que sentó en el banquillo al exministro José Luis Ábalos y a su antiguo asistente, Koldo García, y deparar novedades sobre la causa contra Leire Díez y la presunta implicación de Santos Cerdán. "No tenemos nada que esconder", insisten en la Moncloa y Ferraz. Y reiteran que no existe ninguna prueba de financiación ilegal en el PSOE, ni nada que pueda imputar al partido ni a Sánchez.
También el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, afrontará el miércoles en el Congreso un duro examen del PP, mientras la actual fiscal general del Estado, Teresa Peramato, comparecerá el viernes ante la comisión de Justicia del Senado. Ambos serán cuestionados por las "andanzas" –según las definió el propio Pedro Sánchez– de Leire Díez.
En el Gobierno aseguran afrontar esta explosiva semana, pese a todo, con toda la tranquilidad posible. Al menos, de puertas para afuera. "No nos podemos dejar llevar por el ruido que impera y que está fabricado por la derecha, que no hace más que gritar", responden.
Juan Carlos Merino
Madrid, 1966. Redactor de La Vanguardia en Madrid desde 1997