Koeman se hace el harakiri ante Japón en el minuto 89

Koeman se hace el harakiri ante Japón en el minuto 89 — Health | Versia.media

Países Bajos, 2 - Japón, 2

Países Bajos reniega de su estilo ofensivo y, tras el 2-1, se replega de manera descarada para proteger su ventaja, terminando por conceder el empate en un saque de esquina.

Ogawa festeja el 2-2 mientras Van Hecke, Van Dijk y Dumfries muestran su frustración.

Julio Cortez / Ap-LaPresse

Carles Ruipérez Tirado

Barcelona

La traición tiene su precio en los Mundiales, y Países Bajos dio un golpe a su propia tradición, lo que finalmente le costó la victoria. Los oranje se pusieron por delante en dos ocasiones, pero pecaron de exceso de prudencia. Se dedicaron a defender y terminaron encajando. Koeman cometió un harakiri ante Japón, que logró igualar en el minuto 89 tras un córner. Increíble pero cierto.

Un bebé dormido plácidamente en la grada del AT&T Stadium de Dallas no era un anuncio de pañales, sino la metáfora perfecta del primer tiempo, disputado a un ritmo inusualmente lento para tratarse de una cita mundialista.

Primera parte insípida

En tiempos de presión alta, ambos conjuntos jugaron un encuentro extrañamente pausado y poco acorde a la modernidad.

En una era donde la presión es un elemento clave del fútbol contemporáneo, Países Bajos y Japón optaron por ignorar las tendencias actuales. Permitieron que el rival avanzara hasta casi tres cuartos de campo, donde se atrincheraron para esperar y cerrar espacios. Un planteamiento que deslució el cartel del partido, que enfrentaba a dos selecciones teóricamente de vocación ofensiva.

Koeman cuenta con pocos centrocampistas que den ritmo al balón, prácticamente solo De Jong, ya que Reijnders apenas destacó por ser el especialista en jugadas de estrategia y Gravenberch, ni siquiera por eso. Pero sobre todo, en Países Bajos hay muchas dudas sobre quién será el encargado de marcar los goles. Con Memphis renqueante y en Brasil desde 2024, la responsabilidad recae en Malen, que ha anotado 14 dianas desde enero en la Roma.

Remate entre gigantes

Tras el 2-1 de Summerville, el extécnico del Barça metió más defensas y en un córner pagó ese exceso de conservadurismo.

Pronto pudo despejar esa incógnita porque, con una gran maniobra, el delantero se escabulló en el área del central Taniguchi y del pivote Kamada para rematar de media vuelta. Pero se topó con una buena parada del portero Suzuki, que demostró gran capacidad de reacción.

Hubo que esperar casi media hora para la siguiente aproximación de los oranje, que terminó de forma similar. Malen remató de cabeza un córner lanzado por Reijnders y Suzuki logró despejar el peligro.

A Japón le sirvió de muy poco los cinco delanteros que alineó de inicio. Los tres de arriba, más Nakamura (diestro por la izquierda) y Doan (zurdo por la derecha) como carrileros largos. Aun así, a base de insistencia, Nakamura y Ueda encontraron dos ocasiones para disparar, tiros que se fueron rozando los postes de Verbruggen.

El descanso fue casi un alivio –y eso que el partido se jugó en un estadio cubierto y con aire acondicionado–, pero no fue el entretiempo lo que animó el duelo, sino el primer gol de Países Bajos. ¿Y quién lo marcó? ¿Un delantero? No. Van Dijk. El central del Liverpool impuso su altura ganando por alto a Watanabe en un centro lateral.

Ese gol obligó a Japón a dar uno o dos pasos adelante. Ya demostraron en el último Mundial los nipones que son más peligrosos cuando van por debajo en el marcador. Y en una jugada por la izquierda, Nakamura se vio con demasiado espacio y tiempo (Dumfries le concedió ambos) y no lo dudó. Por si no fuera lo suficientemente claro, el disparo raso tocó en Van Hecke, haciendo imposible la estirada del portero.

El fútbol es así de caprichoso y, de la nada, el encuentro se había vuelto eléctrico. Y eso siempre lo agradecen los extremos a los que les gusta regatear. Como si estuviera imbuido por el espíritu de Robben, Summerville recibió en el vértice del área y le copió la jugada. Se fue perfilando hacia el centro hasta que pudo colocar un disparo con rosca con la zurda que superó la estirada de Suzuki.

Faltaba media hora y Koeman pensó que lo mejor era defender el resultado, retirando a Summerville y Malen, toda una declaración de intenciones, y metió en el campo a Aké, por si aún no quedaba claro el mensaje. Y ese conservadurismo le costó dos puntos a su selección. Porque no se defendió con el balón, sino por acumulación. Hasta que en un córner entre Ogawa y Kamada consiguieron la igualada entre los gigantes Van Dijk, Van de Ven, Van Hecke y Aké. El colmo para Koeman.

Carles Ruipérez Tirado

Periodista que cubre la información de Deportes en La Vanguardia desde 2006. Vibra con el fútbol y el ciclismo. Asiduo del Camp Nou, de Castalia y de los puertos del Tour.

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