EE.UU. capitula y Trump pierde por KO

EE.UU. capitula y Trump pierde por KO — Health | Versia.media

Xavier Mas de Xaxàs

Guerra en Oriente Medio

Donald Trump celebró ayer su 80 aniversario en la Casa Blanca con un evento brutal en el jardín trasero. Hombres enfrentándose a hombres como si fueran gallos de pelea, rodeados de una multitud que aclamaba los golpes y los rostros ensangrentados. Al presidente de Estados Unidos, que en los años ochenta se dedicó a promover combates de boxeo en sus casinos de Atlantic City, lo acompañaron su esposa, sus cinco hijos y casi todos sus nietos. Es una familia unida por la violencia y la avaricia. El principal patrocinador de la velada fue la empresa de criptomonedas que los Trump poseen junto a sus grandes amigos, los Witkoff, y que actualmente es su principal fuente de ingresos. Las gestiones diplomáticas de los Trump y los Witkoff, especialmente en Oriente Medio, generan miles de millones de dólares para World Liberties Finances, la compañía que ambas familias fundaron hace dos años en el paraíso fiscal de Delaware.

Poco antes de que comenzara la fiesta, Trump anunció a través de su red social que había llegado a un acuerdo con Irán. Lo presentó como un triunfo, porque en el mundo de los casinos, las criptomonedas y las peleas de artes marciales mixtas, la banca siempre gana.

Trump celebra su 80 cumpleaños con una velada de combates de UFC

Sin embargo, es una derrota indiscutible, una rendición que reducirá la capacidad de influencia de Estados Unidos en la región durante mucho tiempo.

El contexto en el que se ha alcanzado el acuerdo es muy revelador. Los iraníes no querían darle este regalo a Trump en su cumpleaños, así que esperaron a que pasara la medianoche en Teherán para anunciar que el próximo viernes estarán en Ginebra para firmar un MOU que permitirá reabrir el estrecho de Ormuz sin peajes.

Trump no ha negociado un acuerdo diplomático, sino un memorando de entendimiento, es decir, una carta de intenciones. Es muy habitual en los negocios y en la contratación pública, pero no en las relaciones internacionales. Este pacto de voluntades, además, no es vinculante.

Cerrar Ormuz fue la gran jugada estratégica de Irán frente a la última agresión de Israel y Estados Unidos. Ni Trump ni Netanyahu la habían previsto. La masiva campaña aérea, los miles de fallecidos, la destrucción de numerosas infraestructuras energéticas y el consiguiente daño a la economía mundial no les ha servido de nada.

Irán acepta reabrir Ormuz durante 60 días. Si después decide cerrarlo de nuevo, Estados Unidos no podrá impedirlo porque intentarlo supondría escalar un conflicto que, sin duda, costaría la vida de bastantes soldados estadounidenses. No se puede controlar el estrecho sin ocupar una costa muy bien defendida. Los iraníes pueden lanzar drones aéreos y marítimos con gran facilidad y han logrado mantener gran parte de sus misiles balísticos.

Los detalles del MOU no han trascendido, pero el documento no aborda ni el futuro del programa nuclear iraní, ni su arsenal de cohetes ni las sanciones que asfixian la economía de la república islámica. Estos son los temas que, a partir del viernes, se discutirán durante dos meses.

Trump amenaza con más guerra si no consigue lo que quiere, pero lo cierto es que está contra las cuerdas y con el cuerpo magullado por los golpes.

El principal objetivo de la guerra que comenzó hace cuatro meses fue acabar con el régimen de los ayatolás y, en el peor de los casos, dejarlos vivir pero sin el uranio enriquecido y sin ninguna capacidad ofensiva.

Hoy, el régimen es más fuerte y mantiene el combustible con el que podría fabricar la bomba atómica, así como los drones y los misiles para intimidar a Israel y sus vecinos. Hizbulá resiste y resistirá en Líbano, como también resiste Hamás en Gaza y los hutíes en Yemen.

Los guardianes de la revolución mantienen en pie a los ayatolás y siguen sometiendo a los 93 millones de iraníes que Trump y Netanyahu habían prometido liberar.

Aún más derrotado que Trump lo está Netanyahu. El primer ministro israelí no ha logrado mejorar la seguridad de Israel y las guerras que ha iniciado han hundido la reputación internacional de su país. Él mismo está procesado en la Corte Penal Internacional por los presuntos crímenes contra la humanidad que ha cometido en Gaza.

Trump y Netanyahu buscaban la gloria cuando salieron a combatir y regresan hundidos de una guerra mal planteada y peor ejecutada que no ha alcanzado ningún objetivo político.

Hace diez años, Irán renunció a la bomba atómica en un acuerdo internacional que Trump abandonó. Fue uno de sus numerosos errores garrafales, cometido por un odio visceral a Barack Obama, el presidente que lo firmó. Ahora aceptaría que uno de sus luchadores lo moliera a golpes a cambio de restituir aquel pacto.

Trump y Netanyahu necesitaban la victoria para alimentar sus egos y sostener sus gobiernos. Ahora, es casi imposible que puedan superar las elecciones de este otoño. Ningún político sobrevive a una derrota militar y, menos aún, a una tan obscena como esta.

Don King, promotor de boxeadores, fue uno de los grandes maestros de Donald Trump. Él le enseñó a organizar grandes veladas, a entenderse con la mafia y a esquivar al FBI. Antes de que los casinos Trump de Atlantic City se hundieran en la bancarrota, el hoy presidente organizó varios combates con Mike Tyson, entonces campeón del mundo de los pesos pesados. Entre las celebridades que sentó en primera fila estaban Frank Sinatra, Jack Nicholson, Madonna y Sean Penn, que entonces era su marido.

Mark Zuckerberg y David Ellison, exponentes del neofeudalismo tecnológico, asistieron ayer a los combates en el jardín de la Casa Blanca, a la fiesta de mal gusto, todo dinero, vanidad y fuerza bruta, con la que Trump celebró sus 80 años.

Cuando Tyson luchó para Trump, Ronald Reagan era presidente y Estados Unidos estaba a punto de ganar la guerra fría. La línea que va de entonces a ahora es, sin duda, la del ocaso de una gran potencia.

Xavier Mas de Xaxàs

Corresponsal diplomático de La Vanguardia. Ha cubierto los principales acontecimientos internacionales desde la caída del muro de Berlín y numerosos conflictos en especial en Oriente Próximo. Como corresponsal en EE.UU. fue testigo del 11-S

Donald Trump

Benjamin Netanyahu

Hamás

Mike Tyson

Irán

← Health