EE.UU. e Irán anuncian el acuerdo para poner fin a la guerra y reabrir Ormuz

EE.UU. e Irán anuncian el acuerdo para poner fin a la guerra y reabrir Ormuz — Health | Versia.media

El conflicto en Oriente Próximo

El texto, respaldado por ambas naciones, será rubricado el próximo viernes durante un acto en Ginebra, instante en que se volverá a abrir el estrecho, y el mandatario de EE.UU. proclamó: “¡Dejen que corra el petróleo!”

Última hora del pacto entre Estados Unidos e Irán y la apertura de Ormuz, en vivo

Francesc Peirón

Nueva York. Corresponsal

¿Esta vez es la definitiva, o tampoco?

Esa fue la incógnita que flotó durante toda la jornada. El presidente Donald Trump insistió en que este domingo se produciría la firma (electrónica) de un documento que implica el cese de las operaciones bélicas y la reapertura del Estrecho de Ormuz (con la eliminación del bloqueo), pese a que Israel atacó el sur de Beirut, lo que puso en grave riesgo el acuerdo por la reacción airada de los iraníes. Pero se logró un pacto, aceptado por ambas partes. La ceremonia oficial tendrá lugar el viernes en Ginebra, que antecederá a la reapertura de la ruta marítima comercial que es el eje de las negociaciones.

El anuncio del presidente estadounidense se demoró hasta avanzada la tarde, ya de madrugada del lunes en Teherán. En su red social comunicó que “el acuerdo con la república islámica de Irán ya está listo, felicitaciones a todos”. Poco después llegó la confirmación oficial de la República Islámica.

“El pacto con la República Islámica de Irán ya está concluido, felicitaciones a todos”, afirmó el mandatario

Y Trump detalló su instrucción. “Por la presente, autorizo plenamente la apertura sin tarifas del Estrecho de Ormuz y, al mismo tiempo, autorizo el levantamiento inmediato del bloqueo naval de Estados Unidos. Barcos del mundo, pongan en marcha sus motores. ¡Que fluya el petróleo!”, exclamó. En un mensaje posterior aclaró que la reapertura coincidirá con la firma presencial.

Una vez divulgado el acuerdo, Irán no confirmó directamente de inmediato la existencia de un pacto, pero adoptó un tono triunfalista en su cadena estatal de radiodifusión, IRIB. “Estados Unidos se vio forzado a aceptar el fin de la guerra”, declaró.

Más tarde, funcionarios oficiales indicaron que el general Mohammad Bagher Ghalibaf, principal negociador iraní, y Abbas Araghchi, ministro de Asuntos Exteriores, viajarán a la ciudad suiza para rubricar el acuerdo. El vicepresidente JD Vance será el encargado de la firma de EE.UU., aunque algunos medios apuntaban a Trump.

El pacto implica establecer un cese al fuego de 60 días para resolver la cuestión nuclear

Tras una larga espera en la que Trump volvió a criticar al primer ministro de Israel, Beniamin Netanyahu; su homólogo de Pakistán, Shebaz Sharif, negociador clave entre ambos países, fue quien adelantó la primicia poco antes de la publicación de Trump en su plataforma. “Tras intensas negociaciones, tengo el placer de anunciarles que el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán se ha alcanzado”, escribió en sus redes el líder de Islamabad. “Ambos países han aceptado el fin de todas las operaciones militares”, precisó.

Además de restaurar la normalidad en el tráfico mercante en Ormuz, el pacto implica, según su borrador, instaurar un período de alto el fuego de 60 días para zanjar la cuestión nuclear, aunque Teherán accede a negociar el no desarrollo de armas atómicas y a discutir la reubicación fuera de Irán de todo el uranio enriquecido. A cambio, Washington suspenderá temporalmente las sanciones sobre las exportaciones petroleras de Irán y desbloqueará 25.000 millones de dólares que tiene congelados.

Pasaron varias horas desde el anuncio de Trump para que el Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán emitiera un comunicado en el que informaba de la finalización de un memorando para un acuerdo de alto el fuego con EE.UU., bajo la dirección del líder supremo, el ayatolá Mojtaba Jamenei. Según este organismo, el acuerdo supone el fin del conflicto y de las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, con efecto inmediato, así como el levantamiento del bloqueo naval estadounidense sobre Irán. Y, tras recordar la próxima ceremonia de firma, precisó que posteriormente comenzarán las negociaciones para un acuerdo de paz más amplio. Antes de este paso, Teherán quiere acceder a su dinero bloqueado.

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Fue una jornada en la que todo el mundo, en sentido literal, miraba el reloj y esperaba que se cumpliera la palabra de Trump, de que este domingo se firmaba el pacto ya anunciado en 40 ocasiones.

Pero, como en otras ocasiones, Netanyahu se puso manos a la obra para hacer descarrilar el pacto. Las fuerzas armadas israelíes lanzaron ataques contra el barrio de Dahiye, en Beirut, bastión de Hizbulah, el grupo militante respaldado por Irán. Israel acusó al grupo de violar el alto el fuego al disparar hacia el norte de Israel, algo que desmintió la organización, aunque reivindicó varios ataques contra posiciones militares israelíes en el sur de Líbano.

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Trump declaró a Axios que el acuerdo entre Washington y Teherán seguía en marcha, a pesar del ataque de Israel en Beirut y de la amenaza iraní de tomar represalias, pero lanzó duras críticas al líder israelí. “No tiene ningún criterio”, le acusó Trump. “Retrasó la firma”, dijo. “¿Por qué Bibi tenía que lanzar un maldito ataque?”, planteó el mandatario. Era el día que celebraba su 80 cumpleaños en un festejo que consistía en un combate del UFC en la jaula de lujo que ha erigido en el jardín sur de la Casa Blanca. Un escenario muy propagandístico para anunciar la paz.

Mohammad Bagher Ghalibaf, por su parte, condenó los bombardeos israelíes y sugirió que socavaban la credibilidad de Estados Unidos. “Si no tienen ni la voluntad ni la capacidad de cumplir sus compromisos, no es posible hablar de la continuación del proceso”, subrayó en las redes sociales, en alusión directa a las negociaciones de paz.

La urgencia residiría, al margen del factor propagandístico, en la búsqueda de una estabilización de los mercados energéticos.

A muchos no se les escapa que la gran victoria del presidente estadounidense de esta guerra que él lanzó, el pasado 28 de febrero, consiste en realidad en reabrir una vía comercial que ya estaba abierta antes de que se iniciara este conflicto bélico, que es el que ha perturbado la salud económica mundial. A pesar de haber sido diezmado en su cúpula, el poder en la República Islámica se mantiene intacto y con el puño de hierro. No ha habido cambio de régimen, como Trump proyectó al inicio de esta acción militar, y los ayatolás siguen con el pulso firme sobre los ciudadanos.

Francesc Peirón

Corresponsal de 'La Vanguardia' en Nueva York

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